América de los Americanos…

En cada loma colocaron una cruz,
En cada santuario prehispánico
sustituyeron el amor a la naturaleza,
por un san Bartolo o un san Nicolás… 🙂

La espada genocida de las fosas clandestinas
con la bendición de un dios nuevo,
Quetzalcoatl fue sacado de los libros,
Nezahualcoyotl fue cambiado por Cervantes,
Malintzin fue sodomizada por la historia…

Los huastecos fueron licuados con los mayas…
El popol Vuh, ese cuento más creíble
que la desnudez de Adan y Eva;
fue avasallado por el génesis…

500+ años y nos siguen robando y evangelizando… 🙂 #12octubre

Anuncios
Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Dossier Walter Martínez entrevista a Fernando Travieso, experto petrolero

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Recadito digno a Excelsior… Venezuela vive!

Resultado de imagen para venezuela chavez

 

La presente es una respuesta a los mentirosos del diario Excélsior, el segundo rotativo de mayor tiraje en México. El pasado 3 de marzo de este año, los asalariados del Grupo Imagen desplegaron un reportaje plagado de falacias e imprecisiones con el título “Mexiclaps (sic), alimentos mexicanos en el nuevo escándalo de Maduro”. Al igual que otros medios de la oligarquía de ese terruño como El Universal, Televisa o TV Azteca, Excélsior hace su papel de caja de resonancia de las Operaciones Psicológicas de la CIA en América Latina. Como en Venezuela no rematamos nuestros hidrocarburos al mejor postor foráneo, como sí lo hizo la burguesía mesoamericana durante este sexenio, somos el estridente “mal ejemplo” en el pretérito patio trasero del Tío Sam.

Primero estudiemos un poco la historia de este mecanismo de propaganda de la oligarquía de ese país. Excélsior nació el 18 de marzo de 1917. Fue una empresa del periodista Rafael Alducín, quien murió a un poco más de un lustro de gestión -a los 35 años de edad- y su familia quedó a cargo del periódico. Después de atravesar serios problemas financieros, Excélsior se convirtió en una cooperativa de trabajadores en 1932. En 1968, con el arribo de Julio Scherer a la dirección, el diario se transformó en un nicho de pluralidad y cuestionamiento -sin precedentes- en el México del todopoderoso PRI (Partido Revolucionario Institucional). Durante el sexenio de Luís Echeverría, la cúpula política del tricolor instigó una “rebelión” en Excélsior con el objetivo de sacar al incómodo Scherer de la jefatura del rotativo. Eso se conoció como “El Golpe a Excélsior”, perpetrado en 1976. Desde entonces, la publicación se hizo un apéndice comunicacional del infame PRI y su casta corrupta. En 2006, Excélsior fue adquirido por el Grupo Imagen, propiedad de Olegario Vásquez Raña, y en la actualidad es uno de los medios más activos en contra de la Revolución Bolivariana. Antes vocero del mañoso PRI, hoy “tentáculo” de la tecnocracia entreguista de la iniciativa privada derivada del oprobioso ITAM, que en Venezuela sería un híbrido entre la Santa María, la Metropolitana y el IESA. Voilá!

Con tamaño prontuario reciente, no es sorpresa que Excélsior ataque a Venezuela de manera inmisericorde. Su última “patada de ahogado” está consagrada a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), instrumento emprendido por el Gobierno Bolivariano para combatir la guerra económica. Empresarios y comerciantes parásitos de nuestra nación, acaparan alimentos y demás productos necesarios para la vida cotidiana con el fin de crear malestar en la población y desestabilizar a Venezuela. Otro frente del insidioso boicot patronal contra los ciudadanos, es la especulación con los precios a través de la utilización del marcador artificial de Dólar “Narco” Today para fijar importes cada vez más delirantes. Debido a esto, una botella de refresco de dos litros que en México cuesta 25 pesos (31,3% de un día de salario mínimo allá), en Venezuela se cotiza hasta en siete jornadas de emolumento básico. Para quienes no lo sepan, los CLAP -primordialmente- son sistemas de distribución de alimentos que van directo al consumidor final y eliminan las redes de intermediarios (*). O sea, la persona recibe en la puerta de su casa -cada 15 ó 20 días- una despensa para su grupo familiar. El pago de la misma se concreta en efectivo -al momento de su adjudicación- o previo depósito bancario; los productos CLAP pueden venir en una bolsa (como es nuestro caso) o en una caja. Ahora contemplemos cuáles son las falacias de Excélsior.

Según el pasquín mexicano: “(…) En la entrega de bolsas Clap, en teoría un mecanismo de defensa a la soberanía alimentaria, no solo han ‘aparecido’ productos mexicanos, sino que estos mismos productos, que llegan a parte de la población venezolana a través de una tarjeta proporcionada por el gobierno, ya se venden en el mercado negro de ciudades como Maracaibo, en el estado de Zulia (…)”.

Para empezar, habrá que inquirir a los coprófagos de Excélsior lo siguiente: ¿cuál es el problema de que haya productos mexicanos en las bolsas de los CLAP? Primero, esos alimentos fueron comprados por el Estado venezolano a empresas aztecas. ¡Nadie nos regalo nada! Segundo, tenemos a un Presidente Obrero que sí se preocupa por su pueblo y busca los alimentos donde estén, así haya que importarlos. Tercero, es mentira que para tener acceso a los CLAP se necesite de una tarjeta. El lanzamiento del Carnet de la Patria, palangristas de Excélsior, vino mucho después de la implementación de los CLAP, en marzo de 2016; el carnet es un instrumento para censar a los ciudadanos y optimizar el alcance de las misiones sociales de la Revolución en el contexto de una plataforma digital. Dejen de estar propalando chismes de peluquería, marionetas de Excélsior. Cuarto, si los artículos de los CLAP “aterrizan” en el mercado negro, es por culpa de los bachaqueros o contrabandistas de alimentos que se los llevan a Colombia para venderlos más caros. Ése es otro eje de la guerra económica: la extracción de comestibles. ¡Sean serios!

Más adelante, nos topamos con más disparates en la nota de Excélsior: “(…) Como solución a la grave crisis que enfrenta el país desde hace varios años [,] el Gobierno implementó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción [CLAPs] [sic] que se encargan de distribuir alimentos con precios subsidiados, administrados por ‘amigos del gobierno’ y cuyo acceso se restringe a simpatizantes chavistas (…)”.

Habrá que aclarar algunos puntos, títeres de Excélsior: son alimentos a precios justos. No están sometidos a los márgenes de usura de nuestros empresarios y comerciantes locales, los cuales van desde 500 hasta 100.000%. No es una “crisis”, es una guerra económica auspiciada desde Washington y ustedes lo saben muy bien, mas lo callan porque les pagan por eso, ¿verdad? El hilo conductor de los CLAP son los Consejos Comunales, órganos del poder popular donde no sólo participan chavistas o “amigos del gobierno”: hay bastante gente de la oh-posición que hace vida en esas organizaciones de la democracia participativa. ¿Que el acceso a los CLAP es nada más para simpatizantes del chavismo? Pues hasta el escuálido más recalcitrante se sonrojaría al leer ese dislate. Con estos ojos hemos atisbado a cientos de oposicionistas beneficiados por los CLAP: odian a Chávez, odian a Maduro y hablan pestes de nosotros, pero tienen su alimentación esencial garantizada en Revolución. Y están en su legítimo derecho porque la izquierda gobierna para todos, no para un grupito, mamarrachos de Excélsior. Cómo les da urticaria eso, ¿no? Ah, se nos olvidaba: se escribe CLAP y no “CLAPs”, marionetas del Pentágono. En vez de estar platicando sandeces de nosotros, contraten a un buen corrector de estilo, ¿vale?

Párrafo tras párrafo, el ridículo texto del “folletín” mesoamericano se desploma por su propio peso: “(…) Varias son las preguntas que se hacen los venezolanos, ¿cómo se filtraron estos productos mexicanos a las no tan soberanas bolsas Claps? [sic], ¿quién se beneficia de los contratos millonarios aprovechándose de las diferentes paridades con las que se hacen las negociaciones?, y finalmente ¿cómo llegaron a las calles? (…)”.

Les respondemos, malinches. Los productos fueron adquiridos por el Estado venezolano a empresas mexicanas. En vista de que la producción local no se da abasto para los CLAP, se ha optado por esa elemental alternativa. ¿Qué tiene eso de malo? Los primeros beneficiados, desde luego, han sido ustedes y su clase empresarial. Esas bolsas -con artículos foráneos- siguen siendo igual de soberanas ya que fueron canceladas con dólares de la renta petrolera; divisas provenientes de la venta de un recurso natural no renovable perteneciente a todos los venezolanos. Por desgracia, allá en México no pueden declamar lo mismo acerca del “oro negro”, ¿verdad?

De acuerdo con Excélsior, los CLAP han fracasado (¡!). Entre otros motivos infundados, enumeran esto: “(…) Un 74 por ciento de la población no ha recibido la visita de los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción, grupos comunitarios que distribuyen los alimentos con precios subsidiados, de acuerdo con el estudio de la firma Hinterlaces (…)”.

Los palangristas de rigor se basan en una solitaria encuesta con el propósito de descalificar a los CLAP. ¡Bravo! Primero, el estudio de opinión que cita Excélsior es de julio de 2016 (**), c’est-á-dire, a sólo tres meses de establecerse los Comités. ¿Por qué no se presentó una medición más actualizada? ¿No es ésa la labor de los periodistas investigadores y serios? ¡Bueh! Puesto que los de Excélsior son tan patitos (piratas) y holgazanes, vamos a hacerles la chamba. La encuesta más fresca de Hinterlaces sobre los CLAP (12/03/2017), establece que 58% de los venezolanos está de acuerdo con los Comités y 53% ha sido beneficiado (***). ¿Cómo la ven, “sicarios de tinta” de Excélsior? Al momento de redactar estas líneas, los CLAP cubren a cuatro millones 600 mil familias venezolanas. Si consideramos que un núcleo hogareño promedio está compuesto de cinco miembros, ese dato nos brinda una proyección del enorme alcance de este programa insignia de la Revolución. ¡La bajeza ética de ustedes no tiene parangón!

Como era de imaginarse, Excélsior regurgita los sempiternos pretextos de la derecha vernácula con el ánimo de escamotear la verdad: “(…) los productores sostienen que la falta de divisas para importar materia prima imposibilita sus operaciones. Francisco Martínez, presidente de Fedecámaras [principal gremio empresarial venezolano], aseguró recientemente que ‘más del 85 por ciento de la industria’ está paralizada (…)”.

Se nos cae la lengua de sostenerlo: nuestra clase empresarial-comerciante parasitaria e inoperante, ha obtenido del Estado venezolano más de 60 mil millones de dólares, desde 2012. Una porción de ese dinero la destinó a la obtención de productos que después escondió o fugó hacia Colombia; la tajada restante la utilizó para especular en el mercado negro de divisas y sacar rédito del “arbitraje”. La “lloradera” de la supuesta sequía de dólares ya nadie se la traga, payasos de Excélsior. ¡Dan flojera!

Siguiendo con los desvaríos de estos tarifados del Imperio, tanto “caradurismo” al calumniar no para de asombrarnos: “(…) Por si fuera poco, el presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, anunció hace unos días que solo recibirían las bolsas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, quienes posean el “Carnet de la Patria”. Esto molestó sobre todo a la oposición al régimen de Maduro, quienes ven en la medida, uno, que pretendan un censo obligado para acceder a los alimentos, cuando es deber del gobierno venezolano garantizarlo; y dos, que dicho carnet no está estipulado en ningún punto de la actual Constitución (…)”.

Primero, es falso de toda falsedad que sólo los que dispongan del Carnet de la Patria tengan derecho a los CLAP. Eso nunca ha acontecido. El carnet sí servirá, en un futuro próximo, como medio de pago alterno -no exclusivo- en el marco de los Comités. Debido a que el documento de marras dispone del código QR (Quick Response o Respuesta Rápida), éste podrá usarse para cancelar las bolsas o cajas de los CLAP como si se tratase de una tarjeta de débito. ¿Queda claro, monigotes de Excélsior? Segundo, ni ustedes se ponen de acuerdo para estructurar una tramoya como ésta contra los CLAP. Al principio, espetan que los CLAP sólo son para quienes ostentan “una tarjeta proporcionada por el gobierno” y más adelante salen con la “perla” de que “Maduro anunció hace unos días que nada más recibirán los CLAP quienes posean el Carnet de la Patria” (¿?). ¿Y entonces? ¿No y que era obligatorio desde el comienzo lo del carnet para hacerse de la bolsa? ¿O es a partir de la declaración de Maduro? ¡Qué desastre ustedes! Para mentir hay que tener buena memoria, ¿cierto?

Para concluir un trabajo periodístico tan mediocre y deleznable, nada mejor que estos espasmos sintagmáticos de cierre: “(…) Lo que más llama la atención de este nuevo escándalo, es que de a poco el chavismo fue cancelando relaciones comerciales con México, y en los últimos meses tanto Hugo Chávez, como Nicolás Maduro, han calificado a los mexicanos como ‘los cachorros del Imperio’, ahora les compren comida y la incluyan en las nuevas y polémicas bolsas alimenticias del bolivarismo (…)”.

Primero, palangristas de Excélsior, las relaciones de Venezuela con México serían maravillosas si no fuese por tantos presidentes lacayos que los han gobernado a ustedes, en los últimos 45 años. Aunque la decadencia ha sido más acelerada desde Fox hasta Peña Nieto. Cada uno es más pitiyanqui que el anterior. El PAN y el PRI han sido epicentros -en México- de la conspiración internacional contra el proceso bolivariano; varios liderazgos de partidos de la derecha venezolana han sido entrenados -en técnicas terroristas- por personajes del PAN (Partido Acción Nacional), verbigracia. Cuando Chávez platicaba de “cachorros del Imperio”, se refería a un apátrida senil como Vicente Fox. A un genocida y beodo como Felipe Calderón. A un zopenco y analfabeta funcional como Enrique Peña Nieto. El pueblo mexicano combativo que no se rinde y persigue derrocar a la abyecta plutocracia, merece nuestra plena admiración, solidaridad y cariño. Reiteramos a los “lamesuelas” de Excélsior: la comida la pagamos con dólares de la renta petrolera porque los hidrocarburos son de todos los venezolanos. Por desgracia, allá los traidores entregaron el “oro negro” al capital extranjero y con la complicidad de “periodistas” cipayos del Tío Sam como ustedes.

Los “caras de patineta” de Excélsior deberían ocuparse más de los graves problemas de nuestro México: las 30 mil desapariciones forzadas desde 2007; los 43 de Ayotzinapa; los grandes evasores tributarios; la farsa de la lucha contra el narcotráfico; la Reforma Energética (privatización de la industria petrolera y eléctrica); la Reforma Laboral (precarización del trabajo); la Reforma Educativa (privatización de la educación); entre otras desesperadas medidas de la deshilachada economía neoclásica. Evidentemente, el ataque a los CLAP no es gratuito y su arista más notoria es a lo interno del territorio mesoamericano: dañar la imagen de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y evitar su inminente triunfo en 2018. Esa pesadilla atormenta los sueños de la anquilosada oligarquía azteca y ésta la refleja en su prensa panfletaria. Mientras arriba esa jornada de victoria popular en nuestro México, los CLAP continuarán fortaleciéndose y derrotando la guerra económica en Venezuela. ¡Los coprófagos y palangristas del Excélsior no pasarán! ¡Viva la Patria Grande!

P.D. Felicitamos a nuestra valiente Canciller, Delcy Rodríguez, por su extraordinaria defensa de la Patria ante los ataques de Luis Almagro y los gobiernos lacayos de EEUU en la OEA. También saludamos las magistrales intervenciones del profesor Samuel Moncada en el organismo hemisférico de marras. Condenamos la violencia de la MUD y sus grupos terroristas, los cuales están financiados por el Departamento de Estado yanqui.

(*) La piedra angular de los CLAP es trascender la mera distribución y configurar polos de agricultura urbana que cimenten el sendero a una genuina soberanía alimentaria, entre otros objetivos.

Por: Adán González Liendo

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Yarrington en tierra de gorilas…

Eran los días de estudiante, habíamos realizado una protesta cerrando al acceso al puente internacional “los tomates”. Eran muchas las razones por las que los estudiantes del Tecnológico de Matamoros, “los gorilas”; estaban molestos por el actuar del Estado: El asesinato violento de una compañera en la Playa Bagdad, la irrupción de las fuerzas policiacas a las instalaciones y aulas del Tecnológico (Donde muere un policía). Y sobre todo, el plan orquestado desde el gobierno Estatal, para desmembrar toda organización Estudiantil del mencionado Instituto.
El orquestador de esta represión Estudiantil, se llamaba Tomas Yarrington Ruvalcaba, gobernador del Estado de Tamaulipas. Quien se había olvidado de sus orígenes Estudiantiles y había dado la orden de acabar contra cualquier semillero de rebeldía Estudiantil; en el Noreste Mexicano.
Yarrington no se atrevió a llegar al TEC, simuló la inauguración de una obra en la Avenida Lauro Villar y las Culturas. El camarada David González encabezó la Comisión que abordó al Gobernador, ahora detenido en Italia. Pronto los guaruras lo cubrieron para que no nos acercáramos y solo David pronunció unas palabras ante el inquietado gobernador. Miembro del poderoso grupo Matamoros.
Fue la única vez que Yarrington tuvo la osadía de acercarse a la ya “moribunda” organización Estudiantil del TEC de Matamoros. Su plan tuvo efecto, la Dirección pasó a controlar todo y desde entonces; los Estudiantes ya no ejercen su poder de organización que alguna vez tuvieron.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Vivimos bajo el control de una especie de Imperio de la Vigilancia

"Hay que rendirse a la evidencia: aquí y ahora vivimos bajo el control de una especie de Imperio de la vigilancia".

“Hay que rendirse a la evidencia: aquí y ahora vivimos bajo el control de una especie de Imperio de la vigilancia”.

Durante mucho tiempo, la idea de un mundo “totalmente vigilado” ha parecido un delirio utópico o paranoico, fruto de la imaginación más o menos alucinada de los obsesionados por los complots. Sin embargo, hay que rendirse a la evidencia: aquí y ahora vivimos bajo el control de una especie de Imperio de la Vigilancia. Sin que nos demos cuenta, estamos, cada vez más, siendo observados, espiados, vigilados, controlados, fichados. Cada día se perfeccionan nuevas tecnologías para el rastreo de nuestras huellas. Empresas comerciales y agencias publicitarias cachean nuestras vidas. Con el pretexto de luchar contra el terrorismo y otras plagas[1], los gobiernos, incluso los más democráticos, se erigen en Big Brother, y no dudan en quebrantar sus propias leyes para poder espiarnos mejor. En secreto, los nuevos Estados orwelianos intentan, muchas veces con la ayuda de los gigantes de la Red, elaborar exhaustivos ficheros de nuestros datos personales y de nuestros contactos [2], extraídos de los diferentes soportes electrónicos.

Tras la oleada de ataques terroristas que desde hace veinte años viene golpeando ciudades como Nueva York, Washington, París, Toulouse, Bruselas, Boston, Ottawa, Oslo, Londres, Madrid, Túnez, Marrakech, Casablanca, Ankara, etc., las autoridades no han dejado de utilizar el enorme pavor de una sociedad en estado de shock para intensificar la vigilancia y reducir, en la misma proporción, la protección de nuestra vida privada.

Que se entienda bien: el problema no es la vigilancia en general; es la vigilancia clandestina masiva. Ni que decir tiene que en un Estado democrático las autoridades están completamente legitimadas para vigilar a cualquier persona que consideren sospechosa, apoyándose en la ley y con la autorización previa de un juez. Como dice Edward Snowden:

No hay problema cuando se trata de escuchas telefónicas a Osama Bin Laden. Los investigadores pueden hacer este trabajo mientras tengan permiso de un juez –un juez independiente, un juez de verdad, no un juez anónimo–, y puedan probar que hay una buena razón para autorizar la escucha. Y así es como se debe hacer. El problema surge cuando nos controlan a todos, en masa y todo el tiempo, sin una justificación precisa para interceptar nuestras comunicaciones, sin indicio jurídico alguno que demuestre que hay una razón plausible para violar nuestros derechos[3].

Con la ayuda de algoritmos cada vez más perfeccionados, miles de investigadores, ingenieros, matemáticos, estadísticos, informáticos, persiguen y criban las informaciones que generamos sobre nosotros mismos. Desde el espacio nos siguen satélites y drones de mirada penetrante. En las terminales de los aeropuertos, escáneres biométricos analizan nuestros pasos, “leen” nuestro iris y nuestras huellas digitales. Cámaras infrarrojas miden nuestra temperatura corporal. Las pupilas silenciosas de cámaras de video nos escudriñan en las aceras de las ciudades o en los pasillos de los supermercados[4]. Nos siguen la pista también en la oficina, en las calles, en el autobús, en el banco, en el metro, en el estadio, en los aparcamientos, en los ascensores, en los centros comerciales, en carreteras, estaciones, aeropuertos…

Además, con el desarrollo en marcha de la “Internet de las cosas”, muchos elementos de nuestro hogar (refrigerador, botiquín, bodega, etc.), incluso nuestro vehículo[5], van a poder suministrar también informaciones valiosas sobre nuestras costumbres más personales.

Hay que decir que la inimaginable revolución digital que estamos viviendo, y que trastoca ya tantas actividades y profesiones, también ha desbaratado completamente el campo de la información y el de la vigilancia. En la era de Internet, la vigilancia se ha vuelto omnipresente y totalmente inmaterial, imperceptible, indetectable, invisible. Además, ya es, técnicamente, de una excesiva sencillez.

Software espía

"El editor de la página que visitamos vende a potenciales anunciadores informaciones que nos afectan, recogidas sobre todo por las cookies".

“El editor de la página que visitamos vende a potenciales anunciadores informaciones que nos afectan, recogidas sobre todo por las cookies”.

Ya no son necesarios toscos trabajos de albañilería para instalar cables y micros, como en la célebre película La conversación[6], en la que un grupo de “fontaneros” presenta, en un Salón dedicado a las técnicas de vigilancia, chivatos más o menos chapuceros, equipados con cajas rebosantes de hilos eléctricos, que había que disimular en las paredes o bajo los techos… Varios estrepitosos escándalos de la época –el caso Watergate[7], en Estados Unidos; el de los “fontaneros del Canard[8]”, en Francia–, fueron fracasos humillantes de los servicios de información, que mostraron los límites de estos viejos métodos mecánicos, fácilmente detectables y perceptibles.

En la actualidad, poner a alguien bajo escucha es asombrosamente fácil, y está al alcance de cualquiera. Quien quiera espiar su entorno encuentra una larga lista de opciones[9] de libre acceso en el comercio. En primer lugar, manuales de instrucción muy didácticos “para aprender a seguir la pista y espiar a la gente[10]”. Y al menos media docena de software espías (mSpy, GSmSpy, FlexiSpy, Spyera, EasySpy) que “leen” sin problemas el contenido de los teléfonos móviles[11]: sms, correos electrónicos, cuentas en Facebook, WhatsApp, Twitter, etc.

Con el impulso del consumo “en línea” se ha desarrollado considerablemente la vigilancia de tipo comercial, que ha generado un gigantesco mercado de datos personales, convertidos en mercancía. Cuando nos conectamos a una web, las cookies[12] guardan en la memoria el conjunto de las búsquedas realizadas, lo que permite establecer nuestro perfil de consumidor. En menos de veinte milisegundos, el editor de la página que visitamos vende a potenciales anunciadores informaciones que nos afectan, recogidas sobre todo por las cookies. Apenas algunos milisegundos después, aparece en nuestra pantalla la publicidad que supuestamente tiene más impacto en nosotros. Y ya estamos definitivamente fichados[13].

Una alianza sin precedentes

"Las nuevas empresas, como Google, Apple, Microsoft, Amazon y más recientemente Facebook han establecido estrechos lazos con el aparato del Estado en Washington, especialmente con los responsables de la política exterior".

“Las nuevas empresas, como Google, Apple, Microsoft, Amazon y más recientemente Facebook han establecido estrechos lazos con el aparato del Estado en Washington, especialmente con los responsables de la política exterior”.

En cierto modo, la vigilancia se ha “privatizado” y “democratizado”. Ya no es un asunto reservado únicamente a los servicios gubernamentales de información. Aunque, gracias también a las estrechas complicidades que los Estados han entablado con las grandes empresas privadas que dominan las industrias de la informática y de las telecomunicaciones, su capacidad en materia de espionaje de masas ha crecido de forma exponencial. En la entrevista con Julian Assange que publicamos en la segunda parte de este libro, el fundador de WikiLeaks[14] afirma:

Las nuevas empresas, como Google, Apple, Microsoft, Amazon y más recientemente Facebook han establecido estrechos lazos con el aparato del Estado en Washington, especialmente con los responsables de la política exterior. Esta relación se ha convertido en una evidencia […]. Comparten las mismas ideas políticas y tienen idéntica visión del mundo. En última instancia, los estrechos vínculos y la visión común del mundo de Google y la Administración estadounidense están al servicio de los objetivos de la política exterior de los Estados Unidos[15].

Esta alianza sin precedentes –Estado + aparato militar de seguridad + industrias gigantes de la Web– ha creado este Imperio de la vigilancia cuyo objetivo claro y concreto es poner Internet bajo escucha, todo Internet y a todos los internautas.

En esta situación, es necesario tener en cuenta dos ideas muy concretas:

1- El ciberespacio se ha convertido en una especie de quinto elemento. El filósofo griego Empédocles sostenía que nuestro mundo estaba formado por una combinación de cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego. Pero el surgimiento de Internet, con su misterioso “interespacio” superpuesto al nuestro, formado por miles de millones de intercambios digitales de todo tipo, por su streaming y su clouding, ha engendrado un nuevo universo, en cierto modo cuántico, que viene a completar la realidad de nuestro mundo contemporáneo como si fuera un auténtico quinto elemento.

En este sentido, hay que señalar que cada uno de los cuatro elementos tradicionales constituye, históricamente, un campo de batalla, un lugar de confrontación. Y que los Estados han tenido que desarrollar componentes específicos de las fuerzas armadas para cada uno de estos elementos: el ejército de Tierra, el ejército del Aire, la Armada y, con carácter más singular, los bomberos o “guerreros del fuego”. De manera natural, desde el desarrollo de la aviación militar en 1914-1918, todas las grandes potencias han añadido hoy, a los tres ejércitos tradicionales y a los combatientes del fuego, un ejército cuyo ecosistema es el quinto elemento: el ciberejército, encargado de la ciberdefensa, que tiene sus propias estructuras orgánicas, su Estado mayor, sus cibersoldados y sus propias armas: superordenadores preparados para librar la ciberguerra digital[16] en el ámbito de Internet.

2- Internet se ha centralizado. Al principio, se percibió la Red como una explosión de posibilidades de expresión individuales, que permitía escapar de la dependencia de los monopolios estatales (correos, telégrafo, teléfono), de los gigantes de las telecomunicaciones y de los grandes medios de comunicación dominantes (prensa, radio, televisión). Era sinónimo de libertad, de evasión, de creatividad. Veinticinco años después, la Red está a punto de sufrir una violenta centralización en torno a ciertas colosales empresas privadas: las GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft), todas estadounidenses, que, a escala planetaria, acaparan las diferentes facetas de la Red, y de las que son extraordinariamente dependientes los aproximadamente 3 mil quinientos millones de internautas, quienes, a su vez, las alimentan con todos sus datos personales. Y de este modo, las enriquecen descomunalmente.

Para las generaciones de menos de 40 años, la Red es sencillamente el ecosistema en el que han madurado su pensamiento, su curiosidad, sus gustos y su personalidad[17]. Para ellos, Internet no es sólo una herramienta autónoma que se utiliza para tareas concretas. Es una inmensa esfera intelectual, en la que se aprende a explorar libremente todos los saberes. Y, al mismo tiempo, un ágora sin límites, un foro donde la gente se encuentra, dialoga, intercambia y adquiere cultura, conocimientos y valores, generalmente compartiéndolos.

Para estas nuevas generaciones, Internet representa lo que para sus antepasados fueron simultáneamente la Escuela y la Biblioteca, el Arte y la Enciclopedia, la Ciudad y el Templo, el Mercado y la Cooperativa, el Estadio y el Escenario, el Viaje y los Juegos, el Circo y el Burdel… Es tan fabuloso que “por el placer de evolucionar en un universo tecnológico, el individuo no se preocupe de saber, y aún menos de comprender, que las máquinas gestionan su vida cotidiana. Que cada uno de sus actos y gestos es registrado, filtrado, analizado y, eventualmente, vigilado. Que, lejos de liberarle de sus ataduras físicas, la informática de la comunicación constituye sin duda la herramienta de vigilancia y control más formidable que el hombre haya puesto a punto jamás[18]”.

Y esto no ha acabado. Ya que, insaciables, los gigantes de la Red quieren ahora extender su dominio al conjunto de la humanidad, con el pretexto de la emancipación y la liberación. Paul Virilio, al evocar las catástrofes industriales, que son por definición contemporáneas a la era industrial, nos ha enseñado que, por ejemplo, la invención del ferrocarril conllevó simultáneamente la invención de los accidentes de tren. Con la Web pasa algo parecido. La catástrofe industrial de Internet es la vigilancia masiva, de la que solo escapan –consuelo de pobres– los que no tienen Internet; es decir, alrededor de la mitad de los habitantes del planeta.

Pero los gigantes de la Red –Google, Facebook y, concretamente, Microsoft– quieren acabar con esta injusticia: “Si conectamos a Internet a los cuatro mil millones de personas que no tienen acceso a la Red, tenemos la oportunidad histórica de educar al conjunto del mundo en las próximas décadas”, ha declarado, por ejemplo, el dueño de Facebook, Mark Zuckerberg[19].

El 26 de septiembre de 2015, Zuckerberg, Bill Gates, fundador de Microsoft, Jimmy Wales, fundador de Wikipedia y otros[20] insistieron ante la ONU, inscribiendo su posición en el marco de los objetivos de desarrollo sostenible fijados por las Naciones Unidas para erradicar la pobreza extrema hasta el año 2030[21]: “Internet pertenece a todo el mundo, por lo tanto debe ser accesible a todo el mundo[22]”. Aunque Facebook no había esperado para lanzar, en agosto de 2013, Internet.org, una aplicación para smartphones que permite a las poblaciones de los países pobres acceder gratuitamente a la red Facebook y a una selección de unos cuarenta sitios web, Wikipedia entre ellos[23].

Por su parte, Alphabet (Google) ha puesto a punto su propio proyecto de ampliar al mundo entero el acceso a Internet. Para proporcionar gratuitamente a los ‘condenados de la Tierra’ los beneficios de su motor de búsqueda, esta empresa global cuenta sobre todo con apoyarse en su programa Loon: globos de helio instalados en la estratosfera.

Sin dudar en absoluto de la intención de estos gigantes de la Red de mejorar el destino de la humanidad, podemos preguntarnos si no les motivan también consideraciones más comerciales, puesto que la principal riqueza de estas empresas ineludibles -casi en situación de monopolio planetario- es el número de conectados. Facebook o Google, por ejemplo, no venden nada a los internautas; venden sus miles de millones de usuarios a los anunciantes publicitarios. Es lógico, por lo tanto, que, a partir de ahora, quieran venderles todos los habitantes de la Tierra. Simultáneamente, cuando el mundo entero esté conectado, podrán transmitir a la NSA, en una doble operación, todos los datos personales de todos los habitantes de la Tierra … ¡Bienvenidos al Imperio de la vigilancia!

Notas

[1] Julian Assange afirma que las democracias se enfrentan, de hecho, a los “cuatro jinetes del Infocalipsis”: el terrorismo, la pornografía infantil, el blanqueo de dinero y las guerras contras la droga y el narcotráfico. Cada una de estas plagas, a las que evidentemente hay que combatir, sirve también de pretexto para reforzar permanentemente los sistemas de vigilancia global sobre las poblaciones. Cf.Julian Assange y Jacob Apppelbaum, Andy Müller-Maughn y Jérémie Zimmerman, Ménace sur nos libertés. Comment Internet nus espionne. Comment résister.

[2] Se trata esencialmente de informaciones que permiten identificarnos, ya sea directa o indirectamente. A saber: nombre y apellidos, foto, fecha y lugar de nacimiento, estado civil, dirección postal, número de de la seguridad social, número de teléfono, número de tarjeta bancaria, placa de la matrícula del vehículo, correo electrónico, cuentas de redes sociales, dirección IP del ordenador, grupo sanguíneo, huellas digitales, huella genética, elementos de identificación biométrica, etc.

[3] Katrina van den Heuvel y Stephen F. Cohen, “Entrevista con Edward Snowden”, Nueva York, The Nation, 28 de octubre de 2014. Le Monde diplomatique en español, octubre de 2015.

[4] Como se puede ver claramente en la película, de Stéphane Brizé, La Loi du marché, 2015.

[5] Cf. “La voiture, cette espionne”, Le Monde, 2 de octubre de 2015.

[6] Francis Ford Coppola, 1973.

[7] El caso Watergate fue un asunto de espionaje político con múltiples ramificaciones, que empezó con la detención, en 1972, de falsos ladrones que habían colocado micros en el interior del edifico Watergate, en Washington, en las oficinas del Partido Demócrata, y desembocó en la dimisión del presidente Nixon, a la sazón presidente de Estados Unidos, en 1974.

[8] Escándalo político bajo la presidencia de Georges Pompidou: en diciembre de 1973, en París, se descubrió en los locales del semanario satírico Le Canard enchaîné un sistema de escuchas que habían colocado una decena de agentes de la Dirección de la Vigilancia del Territorio (DST: siglas en francés), disfrazados de fontaneros.

[9] Aunque, en Francia, el artículo 226-1 del Código Penal impone una pena “de un año de prisión y 45.000 euros de multa por atentar voluntariamente, mediante cualquier procedimiento, contra la intimidad de la vida privada de otro: captando, grabando o transmitiendo, sin el consentimiento de su autor, palabras pronunciadas a título privado o confidencial; fijando, grabando o transmitiendo, sin su consentimiento, la imagen de una persona mientras se encuentra en un lugar privado”.

[10] Léase, por ejemplo, Charles Cohle, Je sais qui vous êtes. Le manuel d’espionnage sur Internet, Nantes, Institut Pandore, 2014.

[11] Incluso existen “comparadores de software de vigilancia” que la publicidad presenta de esta manera: “Un comparador claro y completo de los programas chivato para el móvil, que le permitirá elegir y poder tomar una decisión acertada y económica antes de comprar su aplicación de localización”. Cf. http://www.smartsupervisors.com/

[12] La cookie equivale a un pequeño archivo de texto almacenado en el terminal del internauta. Permite a los programadores de sitios de Internet conservar los datos del usuario con el fin de facilitar su navegación. Las cookies siempre han sido cuestionadas, ya que contienen información personal residual que potencialmente pueden ser utilizada por terceros. (Fuente: Wikipedia).

[13] http://digital-society-forum.orange.com/fr/

[14] Sobre WikiLeaks, léase La explosión del periodismo, Ignacio Ramonet, Clave Intelectual (Madrid) y Capital Intelectual (Buenos Aires), 2011., pp. 93-123.

[15] Cf. Infra, p. 138.

[16] Cf. “Entrevista exclusiva: vicealmirante Arnaud Coustillière, oficial general ‘ciberdefensa’ del estado mayor de los ejércitos”, Cyber Risques News, 7 de abril de 2015.

http://www.cyberisques.com/fr/motscles-11/433-entretien-exclusif-vice-admiral-arnaud-coustulliere-officier-general-cyberdefenseal-etat-major-des-armees

[17] Es interesante destacar que, si el 60% de los franceses percibe la existencia de ficheros de vigilancia como un “atentado a la vida privada”, el tramo de edad de los 18 a los 24 años, es decir, el de los principales usuarios de Internet, es el que se muestra más preocupado en este sentido: el 78% de ellos denuncia que “su vida privada está insuficientemente protegida en Internet”. Estudio realizado a instancias de la Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL), París, 2008.

[18] Jean Guisnel, en el prólogo a la edición francesa del libro de Reg Whitaker, Tous fliqués! La vie privée sous surveillance, Denoël, 2001, París, 2001.

[19] “To Unite the Earth, Connect It”, The New York Times, 26 de septiembre de 2015.

[20] El propietario de Virgin, Richard Branson, la fundadora del Huffington Post, Ariana Huffington, el cantante Bono, la actriz Charlize Theron, la cantante Shakira, el actor George Takei, etcétera.

[21] http://www.globalgoals.org

[22] AFP, 27 de septiembre de 2015.

[23] Aunque sobre el papel es elogiable, el proyecto se enfrenta a fuertes críticas, especialmente en la India. Estos son los reproches: con internet.org, Facebook perjudicaría la neutralidad de la Red al decidir por sí mismo los sitios web a los que se pueden conectar los internautas. Además, crearía una Red a dos velocidades, la de los ricos, capaces de acceder a toda ella, y la de los pobres, conectados únicamente a algunos servicios. Léase, por ejemplo, Le Monde, París, 29 de diciembre 2015.

(Introducción del libro El imperio de la vigilancia / Tomado de Cuba Periodistas)

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Pensando en ti…. Mamá

… van dos años que despierto pensando en ti, en la memoria de tu verso te escribo, remarcando tu nombre con el polen de las flores. Porque se marchita eso que algunos llaman “alma”. Y te canto con la melancolía de Paco y Larralde, porque las palabras para Julia que debían cantar tu nombre, no me alcanzan…

 

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

2016- 2017: “Aquí donde el mar acabó y la tierra espera”. J. Saramago

reloj

«El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando a pastar la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer. Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después del destete eran vendidos a los vecinos de la aldea, Azinhaga de nombre, en la provincia del Ribatejo. Se llamaban Jerónimo Meirinho y Josefa Caixinha esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro. En el invierno, cuando el frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros se helaba dentro de la casa, sacaban de las pocilgas a los lechones más débiles y se los llevaban a su cama. Debajo de las mantas ásperas, el calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta. Aunque fuera gente de buen carácter, no procedían así por delicadeza de alma compasiva: lo que les preocupaba, sin sentimentalismos ni retóricas, era proteger su pan de cada día, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no aprendió a pensar más de lo indispensable”…. Así comienza Saramago su discurso al recibir el premio nobel de literatura en 1998.

El 2016 se esfuma como vela parpadeante frente a una brisa fría. Y este mundo convulsionado nos deja lecciones y retos que enfrentar.  Circunstancias con expectativas desafiantes a nivel personal y de grupo. Saramago nos alecciona en un ambiente campirano, lleno de carencias y necesidades desafiantes. Pero también nos muestra una cultura del trabajo que urge rescatar y ponerla de ejemplo, frente a una juventud que flota en un escenario virtual; que la hace vivir a prisa y aislada.

Rescatar al hombre de trabajo, rescatar al hombre de valores; sin perder de vista los entretejes de la especie y las contradicciones que lo envuelven como humanidad.

Paz, sencillez, abrazo… que ese sea el sabor de las uvas de la mesa donde todavía puedan servirse y que donde falten; haya también humanidad para no ser indiferentes. (“Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran”).

UN MEJOR 2017, SALUDOS Y ABRAZOS PARA TODOS!!

Doropeaton

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario