El expediente negro de Hank Rhon

México, D. F., 28 de enero (apro).- El expediente negro del hijo menor del profesor Carlos Hank González, salió a relucir en mayo de 1995 a raíz de su detención en el aeropuerto de esta ciudad.
Proceso publicó entonces un reportaje escrito, desde Tijuana, por Miguel Cabildo y Antonio Jáquez, en el que se da cuenta del cúmulo de actividades ilegales del hoy candidato del PRI a la presidencia municipal de Tijuana. A continuación reproducimos el texto íntegro:
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La detención de Jorge Hank Rhon, con todo y su fugacidad, sacó a relucir el expediente que
registra los diez años que vivió en esta ciudad fronteriza, en el cual se incluyen acusaciones de diversa índole: contrabando de animales, la sospecha del asesinato de un periodista, sus presuntas ligas con narcotraficantes y su pretendida participación en los casos Posadas, Colosio y Ruiz Massieu.
A sus 39 años de edad, Hank Rhon es un personaje de leyenda que ha tenido como centro de operaciones el famoso hipódromo de Agua Caliente, que lo mismo realiza festivales para niños pobres que recepciones exclusivas con personajes, en cualquier caso con la participación de artistas de renombre. Haga lo que haga, se le asocia con su padre, el poderoso exsecretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos, Carlos Hank González.
El Pirrurris, lo llamaba Héctor Gato Félix, codirector del semanario Zeta, al que, según integrantes de ese periódico, presuntamente mandó matar en 1988, luego de que rompieron una amistad que llegó a ser estrecha.
Hank Rhon llegó aquí a mediados de los años ochenta “con una aureola de sencillez”, recuerda Jesús Blancornelas, director de Zeta y uno de los que mejor conoce su trayectoria: “Era un joven simpático, emprendedor, que buscaba modificar el trabajo en el hipódromo de Agua Caliente; ayudaba a mucha gente, apadrinaba generaciones estudiantiles, se convirtió en un personaje popular, a grado tal que, inclusive, en aquellos tiempos se le llegó a considerar como un serio aspirante a la presidencia municipal de Tijuana.”
Sus problemas empezaron en mayo de 1987, cuando tuvo que enfrentar una huelga promovida por el sindicato Alba Roja. Ese mismo mes, residentes del fraccionamiento Lomas de Agua Caliente, se quejaron por primera vez:
“Desde hace dos meses, el hipódromo de Agua Caliente está tirando basura, desechos de los
caballos, así como pastura de los mismos y heno. Este último está produciendo en nuestras
familias enfermedades alérgicas y fiebre del heno.”
Pero el conflicto mayor de Jorge, que perdura hasta la fecha, ocurrió al año siguiente; la mañana del miércoles 20 de abril de 1988, el “Gato Félix” fue acribillado cuando se dirigía a las oficinas del semanario Zeta. Las sospechas sobre Hank Rhon surgieron casi de inmediato.
Asegura Blancornelas:
“El jueves, un día después del asesinato, en esta misma sala en la que estamos platicando ahora, vino a visitarme una persona cuyo nombre no puedo revelar por razones obvias, y me dijo que había indicios y pistas que incriminaban a Hank Rhon; sin embargo, no quisimos lanzarnos a acusarlo directamente en la edición en que nos ocupamos del caso por primera vez, sino que lo incluimos en una lista de sospechosos.”
En esa lista figuraban, además, el gobernador Xicoténcatl Leyva Mortera, su hermano Edgardo, Roberto de la Madrid y, entre otros, Alberto Murguía, amigo íntimo de Hank Rhon. De todos ellos se había ocupado Félix, en su columna “Un poco de algo”, en su usual estilo irreverente, burlón, provocador, con frecuentes alusiones personales y de doble sentido. Pero su blanco favorito en las semanas previas a su muerte fue Hank Rhon:
Así asustan ahora los papás a los niños: “si no te duermes ahí viene el coco”. Y les enseñan una foto de Hank Rhon… Papá le compró avioncito y helicóptero al mechudo. Hay un serio peligro: un descuido y enreda su negro greñero con las hélices del juguetito que le compró papi. ¿Y dónde saca papi tanta feria para cumplir al Pirrurris sus caprichitos? ¡Uh! que mala memoria tienen. Fue regente del Distrito Federal y antes gobernador del Estado de México. En una nota sobre el caso, The New York Times señaló las burlas del columnista a Hank Rhon, destacando que lo llamaba “el Abominable Hombre de las Nieves, en alusión a la creencia generalizada de que es adicto a la cocaína”.
Tres días después del crimen, la Policía Judicial del estado encontró una pista que conducía hacia Agua Caliente. Cuenta Blancornelas: los agentes judiciales catearon las instalaciones del hipódromo, “pero no nos dejaron que los acompañáramos, lo cual nos hizo desconfiar. En realidad, ahí empezó el proceso de encubrimiento de Hank Rhon”.
La presión de la prensa, en particular del Distrito Federal y de Baja California, forzó a la detención de Victoriano Medina Moreno, uno de los tres gatilleros que participaron en el atentado y a quien se identificó como miembro de la escolta de Hank Rhon. En su primera declaración, sostiene Blancornelas, “dijo que había participado porque le molestaba que Félix criticara a su patrón, de acuerdo con la copia que se nos entregó. Pero al resto de la prensa se le dio una declaración distinta, en la que Medina no implicaba a Hank”.
Dos semanas después, en su edición fechada del 6 al 13 de mayo, el semanario cabeceó:
“Mientras no se demuestre lo contrario: Hank”.
En esa portada también aparecía el logotipo del Hipódromo de Agua Caliente alterado con la imagen de una metralleta, una pistola y un charco de sangre. Se destacaba que el crimen fue “incubado” en ese lugar, con la intervención del jefe de seguridad del hipódromo, Antonio Vera Palestina, quien perteneció al grupo “Jaguar” que funcionó en tiempos de Arturo Durazo Moreno en la capital del país y al que comisionó Hank González como guardaespaldas de su hijo en Tijuana.
Desde esa fecha, además, el semanario le dedicó una plana en negro con letras blancas: “Hank ¿Por qué me mató uno de tus guaruras?”, que, acompañado por otros reclamos, no ha dejado de aparecer desde entonces, siempre suscrito por Héctor “Gato” Félix.
Hank Rhon se deslindó del crimen desde el 30 de abril de ese año, cuando en una rueda de
prensa, a medianoche, declaró: “Héctor vivía del chisme, no del periodismo, según yo, y de hacer chistes un poco pesados; a mí, ni me va ni me viene”.
Según Blancornelas, “todos los caminos condujeron a Hank Rhon: tres empleados suyos
intervinieron directamente en el crimen y pudo comprobarse que uno de ellos recibió diez mil dólares poco después de los hechos. Además, el profesor Hank González y el mismo Jorge aceptaron tácitamente su responsabilidad, según lo demuestran algunos hechos”.
Revela Blancornelas que en octubre de 1988 se entrevistó con Hank González a instancias de Manuel Alonso, director de Comunicación Social de la Presidencia de la República. “Alonso me dijo que el presidente Miguel de la Madrid tenía interés en despedirse de mí; acudí a la cita pagando mis propios gastos y luego resultó que en realidad Alonso fue intermediario de Hank. El caso es que hablé con el profesor. Fue muy amable, simpático, y me dijo que no quería tratar asuntos desagradables en su casa.”
Poco después vino a Tijuana Carlos Argüelles, publirrelacionista de Hank González, “quien en nombre del futuro secretario, me hizo el ofrecimiento de que me fuera a vivir a Europa con mi familia durante todo el sexenio que estaba por comenzar, con tal de que ya no me siguiera ocupando del caso de Félix”.
–Dígale al profesor que me gusta vivir en México –le mandó decir Blancornelas. Por su parte, Jorge Hank mostró nerviosismo cuando el caso resurgió. Medina, uno de los autores materiales del asesinato del “Gato” Félix, fue sentenciado en 1989 a 27 años de prisión. En mayo de 1990 Vera Palestina fue detenido en Tijuana luego de ser deportado por autoridades de migración de Estados Unidos; más tarde fue sentenciado a 25 años de prisión. En julio de 1992, Emigdio Nevárez, el tercer involucrado en el crimen, fue ejecutado por desconocidos.
En septiembre de 1992, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, dirigida entonces por Jorge Carpizo, recomendó a la Procuraduría de Justicia de Baja California que reabriera el caso; enviados de la Comisión se reunieron con el gobernador Ernesto Ruffo, quien hizo una declaración al respecto.
Según Blancornelas, el profesor Hank llamó después al gobernador para “darle las gracias por ello”.
Además, Hank Rhon y Alberto Murguía solicitaron amparo, promovido en el primer caso por el abogado Enrique Iglesias Baillet, el mismo que la semana pasada apareció como su defensor después de que fue detenido en el aeropuerto de la Ciudad de México.
En marzo de este año, la Procuraduría General de la República (PGR) solicitó a la Procuraduría de Baja California el expediente del caso Félix. Según Blancornelas, tras conocer ese hecho, Hank Rhon viajó a Suiza, regresó a la ciudad por unos días y luego se volvió a marchar. Volvía de Japón el 21 de mayo cuando un semáforo fiscal en rojo frenó su salida del aeropuerto.

Agua Caliente
Los conflictos en torno del hipódromo Agua Caliente, con los trabajadores y los vecinos,
continuaron en 1988. En febrero, los integrantes del Sindicato Alba Roja protestaron contra sus líderes porque no apoyaban sus peticiones; en mayo estalló otra huelga. En julio de 1990 Hank Rhon fue agredido por algunos de sus trabajadores, quienes le arrojaron un balde de agua. Los guardias respondieron con gases lacrimógenos. En agosto de ese mismo año se supo que Hank Rhon intentó negociar con los líderes sindicales.
En enero de 1992, Zeta denunció que Hank Rhon, asociado con el empresario Alejandro de la Vega, pretendía construir un fraccionamiento en terrenos del hipódromo, considerados propiedad de la Nación por tratarse de una concesión federal. Esa denuncia fue documentada por Felipe Ruanova Zárate, exfuncionario de la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (SAHOP), quien conoció los pormenores de la operación.
Ruanova cuenta la historia en un texto inédito, copia del cual fue facilitado a Proceso, que se titula “Carlos y Jorge Hank. Hijo de tigre, pintito”, y que lleva un subtítulo que resume la historia: “Crónica de un fraude consumado; el caso del despojo a la Nación en el exhipódromo de Tijuana”.
Según el autor, actual candidato a la gubernatura por el Partido del Trabajo, la historia se remonta a principios de 1982, cuando el profesor Hank González intentó “segregar” terrenos del hipódromo en una maniobra apoyada por el secretario de Gobernación, Enrique Olivares Santana. La operación no cuajó en ese momento, asegura el entonces director de Administración y Aprovechamiento del Patrimonio Inmobiliario Federal de la SAHOP: “Y fue ahí, precisamente, donde me enteré en detalle de las maniobras ilegales de Hank y Olivares Santana, que fueron copadas por la recta y férrea determinación del titular de la dependencia, Pedro Ramírez Vázquez.”
Señala que la historia del hipódromo es nebulosa y conflictiva desde su origen, en 1921, cuando el inmueble que ocupaba el Centro Hípico pertenecía a tres empresas inmobiliarias, las que ocupaban un predio que sumaba 128 hectáreas, a su vez arrendado a la empresa Hipódromo de Tijuana S.A.
Esa empresa obtuvo un permiso transitorio de operación en 1945, que se convirtió en definitivo en 1948. Ruanova recoge las versiones de que en ese tiempo estuvo involucrado en el negocio el presidente Miguel Alemán y que el general Abelardo Rodríguez fue accionista. En 1971 el italiano-estadunidense Juan Alessio manejaba la empresa, presumiblemente con éxito, “dadas las largas filas de turistas que se veía asistían con regularidad a las carreras. Los premios a los caballos triunfadores rebasaban los 200,000 dólares (…) De ahí, los denodados esfuerzos que realizaban sus propietarios por renovar su permiso”.
Dada su condición de extranjero, Alessio encontró dificultades para renovar el permiso. No
obstante, se negó a entregar el inmueble, violando la disposición legal que establecía que el mismo se incorporara al patrimonio nacional tras 25 años de que fuera usufructuado el permiso de
operación. En medio del conflicto, en agosto de 1971, las instalaciones sufrieron un extraño
incendio que acabó por completo con ellas.
Durante unos meses lo administró el Sindicato Alba Roja, hasta que en febrero de 1972 la
Secretaría de Gobernación otorgó la concesión a una nueva empresa que tenía como presidente del Consejo y director general a Fernando González Díaz Lombardo; éste pudo arrancar el negocio con un préstamo de Hank González. La deuda creció tanto que unos años después, a finales de 1981, “Hank se apoderó de la totalidad de las acciones”.
Su hijo Jorge se hizo cargo del hipódromo el 12 de octubre de 1985. Dos años después empezaron sus problemas con el sindicato, al que fue debilitando. Luego, en 1992, fraccionó parte de los terrenos, maniobra denunciada como ilegal por ser propiedad de la Nación. En mayo de 1993, se les dijo a los entrenadores del hipódromo que desalojaran las caballerizas: “se acabó todo”.
Fue precisamente en julio de ese año cuando Ruanova Zárate presentó denuncia formal en la delegación de la PGR contra Hipódromo de Agua Caliente S.A. de C.V., pues “resulta obvio que la empresa no debe disponer de bienes que son propiedad del gobierno federal ni el gobierno estatal está facultado para autorizar un fraccionamiento en predios federales y menos que éstos puedan venderse a terceros particulares”.
En esa denuncia, Ruanova añade que Agua Caliente “también pudo haber incurrido en la comisión de un fraude” al vender a Inmuebles y Desarrollos Peninsulares S. de R.L. y C.V., unos bienes de los que no puede ni debe disponer; cuantifica el monto del fraude en 40 millones de nuevos pesos.
En su acusación formal, no identificó a los personajes involucrados en esas operaciones, lo que sí hizo en colaboraciones periodísticas y en el texto citado. Datos recabados en el Registro Público de la Propiedad ubican a Hank Rhon como propietario de Agua Caliente y de otras empresas; por ejemplo, en una apertura de crédito por 4 millones de dólares, en julio de 1994, con Banoro, él figura como “obligado solidario”, en tanto que aparecen como deudores Hipódromo Agua Caliente S.A. de C.V., Libros Foráneos S.A. de C.V. y Operadora de Apuestas Caliente S.A. de C.V., todas ellas con domicilio en la Ciudad de México.
Además del hipódromo, que cerró en 1993 para convertirse en galgódromo, Hank Rhon ha
establecido una serie de negocios comerciales y de entretenimiento. Uno de ellos es el centro comercial y recreativo Pueblo Amigo; ubicado a unos pasos de la línea fronteriza, aparece como un escenario de pueblo mexicano con todo y su kiosco en medio, rodeado de locales entre los que destacan el Rodeo de Medianoche, el Señor Frog’s y el LF Race and Sport Book.
En un recorrido realizado el jueves 25 de mayo, pudo comprobarse que por lo menos la mitad de los locales de Pueblo Amigo permanecen desocupados. Lo mismo pasa en Viva Tijuana, otro centro comercial de su propiedad, ubicado a 300 metros de la frontera con San Isidro: hay muchos locales cerrados y en el único que se ven señales de prosperidad es en el Book que se localiza casi frente a la garita.
En el más reciente de sus negocios, el hotel Holiday Inn, tampoco se advierte que marchen bien las cosas; el estacionamiento y la cafetería lucían semivacíos durante la semana pasada. Por cierto, en el vestíbulo del hotel hay muestras de la afición de Jorge por los animales exóticos: en jaulas exhibe a una guacamaya y a un tucán. “Todos sus negocios han sido un fracaso”, afirma Blancornelas.
Relata que ni siquiera en los juegos de azar las cosas le han marchado bien del todo. En febrero de 1994, en su fiesta de cumpleaños, Jorge Hank Rhon dio una sorpresa a sus invitados: les concedió el privilegio de ver y tocar en Tijuana, por primera vez, “maquinitas” de apuestas estilo Las Vegas.
Poco después las instaló en los Books de Pueblo Amigo y en el Jai Alai.
Al mes siguiente, Hank declaró que tenía permiso para operar las “maquinitas”, pero tuvieron que ser almacenadas en el hipódromo, después de que la Secretaría de Gobernación intervino para evitar su funcionamiento.
Dice Blancornelas que en Tijuana se cree que Hank Rhon ha establecido negocios más que nada para lavar su imagen, en particular después que se le implicó en el asesinato de Félix. Con el mismo fin, señala el periodista, Jorge ha buscado codearse con toda clase de figuras de renombre, incluido Emilio Berlié, quien hasta hace unas semanas fue obispo de la Diócesis de Tijuana y ahora lo es de la de Mérida.
“En sus fiestas exclusivas ha traído siempre a artistas conocidos, desde Marco Antonio Muñiz a Guadalupe Pineda; en sus festivales llegó a estar Berlié; él sabía lo del problema de Félix, pero se justificaba diciendo que si no acudía a los festivales de Jorge iría el representante de otra religión…”
En las páginas de sociales de la prensa local aparecen frecuentemente las reseñas de las fiestas de Hank Rhon. En julio de 1993, por ejemplo, Diario 29 publicó a plana entera una nota sobre un “magno evento hípico social”, en el que aparece Jorge al lado de Eduardo Legorreta, su hermano Carlos Hank y la locutora Talina Fernández, además de su socio Alberto Murguía. También se sabe que alterna con figuras cinematográficas, entre ellas Steven Segal, actor fortachón que se especializa en películas de artes marciales.
Igualmente, Hank Rhon publicita, sobre todo por medio de El Heraldo, periódico de su propiedad, sus apoyos a la comunidad, como la donación de ambulancias, festivales para niños pobres… “Está tratando de reparar su imagen”, declaró José Luis Pérez Canchola a The Dallas Morning News; el activista de derechos humanos añadió que “mucha gente en la comunidad no quiere estar cerca de Hank Rhon… Algunos no están del todo convencidos que no tuvo nada que ver con el asesinato de Félix”.
En marzo pasado, los servicios informativos de The New York Times revelaron que los hermanos Arellano Félix, “pasean abiertamente por las polvorientas calles de Tijuana… A los hermanos les gusta andar en los bares del centro comercial Pueblo Amigo, cerca del Holiday Inn. Son especialmente aficionados al Rodeo de Media Noche”, concluía el despacho informativo que destacó una portada de Zeta, puntualizando que esos negocios se ubican en terrenos de Hank Rhon.
Posteriormente, el nombre de Hank Rhon salió a relucir cuando Luis Donaldo Colosio fue asesinado en Lomas Taurinas. Hubo versiones periodísticas en el sentido de que varios de los vigilantes del mitin laboraban en el hipódromo, nunca se confirmaron. Un dato inédito: Según Blancornelas, el padre de Luis Donaldo le confió que se enteró que la noche en que su hijo fue asesinado “estaba muy contento Jorge Hank Rhon”.
En una nota publicada después de que Hank Rhon fue detenido en el aeropuerto de la Ciudad de México, Los Angeles Times recogió declaraciones de “funcionarios de Estados Unidos y México” en el sentido de que “la familia Hank está siendo investigada en ambos países por su presunta vinculación con hechos delictivos, entre ellos el asesinato de Colosio”.
Investigadores en ambos lados de la frontera, añade la nota, sospechan que la familia Hank ha servido como eslabón entre el PRI y cárteles de la droga mexicanos y colombianos, “alianza a la que se culpa de la reciente violencia política en México, según funcionarios de gobierno de las dos naciones”.
Cita a un “funcionario mexicano” que puntualiza que la investigación de los asesinatos del cardenal Posadas, Colosio y José Francisco Ruiz Massieu, se ha centrado en parte en los Hank y su grupo. Lo que es un hecho, remata Blancornelas, es la influencia del profesor Carlos Hank González, demostrada una vez más con la rápida liberación de su hijo Jorge. “Ganó papá Hank”, cabeceó Zeta en su edición que empezó a circular el viernes 26 a mediodía, en la que le dedica 10 planas al más reciente episodio en la convulsa historia de Jorge Hank Rhon. En el artículo central, el editor apunta:
“Dicho en términos boxísticos y en el lío de su hijo, el profesor Hank González perdió el  primer round. Lo mandaron a la lona. Pero en el segundo asalto, se levantó y tirando golpes muchos y fuertes, con lo que ganó la pelea por nocaut. Esta es una historia que no tiene vuelta.” Revela que Hank González acudió a Los Pinos la noche en que su hijo Jorge fue detenido, pero el presidente Zedillo no lo recibió. “Es obvio que las cosas cambiaron después”, afirma en su entrevista con los reporteros.
Entre los materiales del semanario hay una caricatura en la que aparece Jorge con un abrigo moteado, aclarando: “¡No son de ocelote… son de gato!”.

proceso

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Un peatón que camina entre metáforas, código, sueños...convencido de que un paso, hace la diferencia al andar. Lo que nos resta de Patria, debemos defenderla! Para dejarle algo de sustancia de ella a nuestros hijos, algo de su esencia que nosotros disfrutamos un día a carcajadas...
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