Carta de despedida a mi General Villa…. Librada

Villa tomó el sobre, lo rasgó con incontrolable nerviosismo y leyó:

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Mi general; Cuando reciba esta carta yo estaré ya muy lejos de México. He vuelto a poner los pies en la tierra y he tomado conciencia de mi realidad. La misión que

me corresponde en esta vida es hacer mi mejor esfuerzo por convertir cada pueblo de este desdichado país en un sitio de bienaventuranza y fraternidad, donde queden atrás el odio y la violencia que han  crecido como plaga en el alma de los hombres, envenenándolos para convertirlos en seres envilecidos que hacen sufrir y matan a sus semejantes con el único fin de satisfacer su avaricia. Yo busco lo mismo que -usted, a quien tanto han hecho sufrir esos hombres, igual que a sus hermanos de raza y sangre, sólo que yo lo hago por el camino de la fe y de la paz.

 Estaré orando siempre por que triunfe su buena causa. Me voy pensando en la tristeza con que leerá esta carta, pero también en el peso que le quito de encima porque ya entré en razón. Sé que nunca hubiéramos podido estar juntos, pero con estas dos semanas de amor doy por bien vivida mi presencia en la tierra. Quiera mi creador recogerme pronto.

Yo ya no soy yo, mi vida no me pertenece. Aunque no estemos juntos, usted estará conmigo cada día de lo que me resta de vida. De nadie, será mi amor sino suyo, por la eternidad. Que el señor dios lo cuide y lo bendiga siempre.

 Librada.

Sentado en la cama, Villa terminó de leer la carta con los ojos nublados por densas lágrimas y con un dolor intenso en el pecho. Cubrió su rostro con las dos manos y sollozó muy quedo, él, que nunca lloraba por una mujer.

-Entonces lo de anoche fue un sueño solamente – se dijo a sí mismo con voz entrecortada por el desconsuelo-.

Librada estaba ya muy lejos y yo la creí realmente junto a mí…

Descubrió su cara nuevamente y vio la humedad del llanto en la palma de sus manos. Entonces el corazón le dio un vuelco: en el dedo meñique de su mano derecha brillaba.

El anillo de oro que unos días ante s él mismo había colocado en la de Librada. Volvió la mirada al lecho donde tenía la certeza de haberla abrazado la noche anterior antes de quedarse dormido y encontró una pequeña hoja de papel de lino con tres líneas escritas con la letra de ella que decían:

Ponme como un sello sobre tu corazón

como una marca sobre tu brazo,

Porque fuerte, como la muerte, es el amor.

El general triunfador permaneció toda la mañana en su habitación, derrotado, oprimido por un dolor profundo y muy triste. Durante toda su existencia había buscado desesperadamente la felicidad que ahora pensó por fin le había sido concedida. Estaba equivocado.

El sol se había apagado de repente para él. Ni modo. Por la tarde envió flores a María Conesa y después de la función de teatro la invitó a cenar. Esa noche, el general Villa no volvió a su hotel….

Rosa Elia Villa

Itinerario de una Pasión

 

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Acerca de tapanco

Un peatón que camina entre metáforas, código, sueños...convencido de que un paso, hace la diferencia al andar. Lo que nos resta de Patria, debemos defenderla! Para dejarle algo de sustancia de ella a nuestros hijos, algo de su esencia que nosotros disfrutamos un día a carcajadas...
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