Guatemala, Bendita sea la paz hecha de buena fé… EU?

RECUERDOS DEL MARBLEHEAD
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Nuevo frente? Los infantes de marina de la US Army se instalaron en las costas de Guatemala dizque para reprimir el contrabando de narcóticos hacia México y Estados Unidos.
 

A bordo del cañonero «Marblehead de la marina de los Estados Unidos, y en pleno mar libre (a seis millas del puerto de San José), firmabase el 20 de julio, 20 minutos despues del mediodia, una paz decorosa entre Guatemala, El Salvador y Honduras.
Las dos primeras en abierta hostilidad desde el dia 11 y Honduras solamente apercibida para entrar en combate, a pesar de la declaracion del estado de guerra.

EI 18, al toque de diana, había, comenzado el armisticio entre los beligerantes, conseguido por los buenos oficios de los presidentes Diaz y Roosevelt, en momentos en el que, a lo largo de la frontera de Guatemala, escálonabase un ejercito de hasta cuarenta mil hombres, cuyas tropas habían invadido los territorios de Honduras y el Salvador.
Y el pequeño pueblo salvadoreño,acudiendo desde los más lejanos puntos de su pais, traspasaba las lindes guatemaltecas.

De las manifestaciones que siguieron a la celebración del Tratado, conservo algunos rasgos inolvidables.

En la cámara del «Marblehead» y en torno de la mesa, estaban de pie y con la copa de champagne en alto , delegados y mediadores. Retengo de los brindis que se pronunciaron, esta frase de Mr. William Laurence Merry, Ministro de los Estados Unidos cerca de los Gobiernos de Costa Rica, El Salvador y Nicaragua. Es una frase lapidaria por su sencillez, un lingote de oro puro que arrancó de su pecho aquel sajón simpático, para hacer valiosa dádiva a los concurrentes.

Dijo,extendiendo los brazos hacia todos, en un amplio ademán de fraternidad y sonriendo en medio de sus grises patillas :
«Bendita sea la paz hecha de buena fé»
Otra memoria es la mirada del capitan, Mr. R.F.Mulligan cuyos ojos brillaban inundados de lágrimas, como lucen las joyas cuajadas de diamantes.

No se había contentado con agasajar cortésmente a sus huéspedes, sino que habían demostrado vivo interés por el buen éxito de la Conferencia; y al firmarse la paz,se habian regocijado igual que si fuese patriótico hijo de uno de los Estados Beligerantes.

A babor del buque, se balanceaba un bote esperando a los delegados Guatemaltecos,que como era de rigor, desembarcaron los primeros. Era un enviado de paz aquel bote blanco que se agitaba con tan violentas sacudidas, como impaciente de conducir la buena nueva. A poco se alejó al impulso rítmico de sus diez remos, en medio de los quince disparos lanzados por uno de los cañones de proa.

Llevaban los delegados guatemaltecos, mensajes congratulatorios para los Presidentes Diaz y Roosevelt,estos dos hombres fuertes y buenos, que saben por experiencia lo que la paz vale, y que no sin cierta ansiedad esperarían la noticia desde el Palacio Nacional de México y Casa Blanca de Washington. Llevaban también los delegados, despachos para los beligerantes que de allí a un momento depondrian las armas, y eran portadores por último, de un telegrama para el Presidente de la Conferencia de Río Janeiro, cuyos miembros se alborozarían de aspirar, en la primera de sus sesiones, los efluvios de un fresco ramo de oliva.

Después de los delegados de Guatemala debiamos ser conducidos al puerto, el Sr D.Federico Gamboa, Ministro de México en las Repúblicas de centro América y finalmente, el Ministro de los Estados Unidos en Guatemala y Honduras y su secretario.

El Sr. Gamboa mostraba encontrarse satisfecho; en la mirada de sus ojos grandes que ven larga y lealmente, y en la expresión de su noble rostro, pálido y extenuado.

A mí me llenaba la dicha de que mi Patria hubiera ayudado de una manera tan eficaz á aquel arreglo.

Nos despedimos de Mr. Merry, del Capitan y de los delegados salvadoreños, estrechandonos la mano con efusión recíproca:
cruzamos el puente en medio de la tropa enfilada que presentó armas, y llegando al portalon, descendimos por la escala, sobre cuyos últimos peldaños el mar extendía sus verdes tapices. Después de un instante estabamos en el bote, desde cuya popa envíabamos saludos a nuestros amigos de a bordo.

En seguida. . . .

En seguida izaron en el palo mayor del cañonero nuestro pabellón, que subió hasta el remate ondeando triunfaltemente, sacudiéndose con arrogantes estremecimientos de ala, recibiendo el humo de la pólvora, que es el incienso de que están sus pliegues saturados. Allá en lo alto flotaba nuestra enseña, se columpiaba nuestra águila entre el cielo y el mar, abriendo las alas con las plumas erizadas de orgullo al oír las salvas de los cañonazos cuyo ruido que le evocaba sus victorias hacía, que le palpitara con fuerza el noble corazón.

Nosotros estabamos de pie en la popa de nuestro bote, con el sombrero en la mano, a la mayor altura de nuestro brazo; las bogas reposaban sus brazos atleticos manteniendo los remos al aire; nuestra pequeña embarcación,abandonada, se balanceaba mecida por el océano, y a bordo del «marblehead» se oían las voces de mando que precedían a cada cañonazo y los hurras de los tripulantes que tomaban parte en aquel homenaje, porque nutren el mismo amor por la insignia de las barras y las estrellas.

A mí me había galvanizado la emoción en el sitio donde me hallaba de píe y sentía una suprema horripilación, cuya electricidad me llegaba hasta las vértebras y el cráneo.

Despues del último grito del cañon, arriaron nuestra bandera de la altura donde flameaba el viento, la cual descendió con la majestad del sol que tramonta, y la altiva águila azteca se abatió sobre el casco blanco del buque que se mecía sobre el Pacífico; aquella misma águila brava y tutelar que hace siglos se posó en el rocalloso islote de la laguna legendaria.

Del lado de tierra se veía la costa fértil y verde, rematada por los conos de los volcanes azules, y bajo la gloria del cielo empapado de sol, recordé la frase de Mr. Merry: «Bendita sea la paz hecha de buena fé» deseando en el fondo de mi corazón, que esta blanca deidad prodigara sus dones en este suelo de Centro América de hermosura paradisíaca.

Guatemala, julio de 1906.
EFREN REBOLLEDO.

(<<La República.»)

REVISATA MODERNA DE MEXICO

Todo esta programado por la Elite: Los infantes de marina de la US Army se instalaron en las costas de Guatemala http://bit.ly/Tvv9JT

La Guerra contra el Narco fue, es y sera una farsa de la Elite: Tropas de EU combaten a los narcos en Centroamérica http://bit.ly/Tvv9JT

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Acerca de tapanco

Un peatón que camina entre metáforas, código, sueños...convencido de que un paso, hace la diferencia al andar. Lo que nos resta de Patria, debemos defenderla! Para dejarle algo de sustancia de ella a nuestros hijos, algo de su esencia que nosotros disfrutamos un día a carcajadas...
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