El amor, cuando vestimos de blanco el alma…

correr

 EL HOGAR

Drama en 3 actos, estrenado con gran éxito en el Teatro del Renacimiento, la noche del sábado 28 de Octubre de 1905.

 

ACTO II.-ESCENA II.

AGUSTIN – Me inquieta Carmen; estará enamorada?

RINCON – Estas loco? Hombre!

A – Y Por qué no?

R – De quien, aquí?

A – Pues de cualquiera… si aquí vive.

R – Es cierto; pero no está enamorada; lo habríamos notado, lo sabrían sus padres. El querer Agustín, no podemos disimularlo.

A – Su tristeza y su melancolía  son signos del querer…

R – Si, la noto algo triste…

A – Es necesario que hable conmigo, que me cuente su pena. Yo sabré consolarla.

R – Anda, no pienses tonterías, charlemos de otra cosa, cuéntame tu vida, que impresión traes de México, que observaste ahí?

A – Son muy tristes mis pobres impresiones. – Las ciudades, Rincón, marchitan el alma, arrancan las ilusiones, matan las creencias en el ideal, aniquilan los divinos candores que al abandonar el terruño llevamos con nosotros – La lucha horrible por la existencia, esa lucha epiléptica y fatídica, va encalleciendo poco a poco nuestro corazón. Que amargo ver caer una a una las quimeras juveniles que huyen para siempre!

Que duro tener que ir alojado en nuestro pecho, en lugar de aquellas, la desconfianza, la malicia, el egoísmo, el odio, armas indispensables, ya no para triunfar, para salir con vida en la campaña! Progreso, civilización, divinas palabras, verdad? Parece que irradian luz, debemos conquistarlas. A la ciudad nos decimos al dejar nuestro campo; a la metrópoli, a la verdad, a la luz; deja de ser un rustico feliz, no te preocupes solo de que el grano germine, que no te inquiete nada mas la lluvia, no seas mezquino. No te preocupes mas de tu tierra fecunda, que te devuelve centuplicado lo  que de ti recibe; no pienses en tus verdes llanuras ni en tus altas montañas: no mires tu cielo, olvida tu sol, ve a la ciudad, campesino; ve a instruirte, se hombre culto! En vez de cultivar la tierra, cultiva tu cerebro y ahoga tu juventud divina en el austero estudio; oye la palabra de los maestros graves; escucha a los sabios que han leído libros mágicos.

Campesino inculto! Sabrás que todo lo que tu adorabas, que en todo lo que tu creías, que todo lo que te hacia dichoso, es mentira, es mentira; que Dios es un mito, que tu alma no existe, que eres un infeliz, que estas sujeto a lo que tu organismo quiera; que lo mismo puedes ser tu hombre inmaculado, que un criminal horrible; pero no por ti, no por la conformación de tu organismo, de tu organismo miserable, que volverá a la Nada, a la Nada de donde has venido….. Pues no hay un más allá glorioso y anhelado. Campesino inculto. Ya puedes regresar a tu campo, ir a donde quieras, ya lo sabes todo, has visto ya la verdad y la luz, dicen los maestros graves: Por qué lloras? …

R.- Cállate, hombre. Que tristes cosas dices.

A.- Muy tristes, muy tristes, ya lo creo! No hay que pensar en ellas. Tiene usted razón. Ah, como se dilata el espíritu al contemplar de nuevo esta augusta calma! Amigo, amigo mío, venga usted, venga usted (lo lleva d la ventana adonde se contempla el campo majestuoso), Usted que lee tanto, usted intelectual y hombre de talento, usted que busca en Schopenhauer y en Kant y en todos esos cerebros soles, la verdad anhelada, mire usted, mire usted (señalando el campo que extiende su infinita belleza en el ancho horizonte), el campo, esa es la verdad!… Yo vivía en ella, como usted vive hoy, y no lo sabía yo, y fui en su busca a que me la enseñaran los hombres de las ciudades asfaltadas: viviendo en el sol, fui en busca de la luz, y encontré la luz, si (amargamente cómico), la luz eléctrica!…

R.- (Ríe y le da palmaditas en el hombro). EI mismo, el mismo. Bueno, y mis libros?

A.-A ver si están aquí,… No ….. No están.

R.-( De entre las cosas que ha colocado Agustín en la mesa, al principio del acto, coge un retrato de mujer y exclama): Linda mujer!

A.-Ah, curioso!

R.-Y esto también te parece la mentira?

A.- Viejo verde! Ya lo creo! La mentira pura! , . .. No ve usted que es mujer?

R – (Riendo). Ja, ja, ja, ja. Pero, que guapa es! . . .. sabes?

A. – Más de lo que usted se figura…. Ve usted esa belleza? Pues esa belleza por poco da al traste con mi abogacía: por poco por ella si soy licenciado… pero de presidio! (en broma).

R.- Caracoles! Cuenta, cuenta!

A.-Pero hombre, Rincón, como lo entusiasma a usted todavía este delicioso enemigo del alma, el rata tercero de los enemigos!

R.-Si, mundo, demonio y carne; es un rata simpático!.. ” y más respeto, eh? Lo que sucede es que me trae recuerdos… Crees que nací viejo?

A- No, si me acuerdo de usted; picaron. . . . . guapo el…  algunas habrán caído!

R.- Cállate la boca muñeco, y cuenta….

A.-Nada. La eterna historia de nosotros los provincianos. Salí de aquí muy joven, muy candoroso (naturalísimo todo esto, nada de declamación patética), a la edad en que, por primera vez, se ama o se cree amar, eh? Con un amor tan distinto, tan completamente opuesto a este otro; cuando vestimos de blanco el alma y de blanco el cerebro, y amamos el espíritu de la mujer, no a la mujer misma, deseamos su cariño, no sus caricias; anhelamos su espíritu, no su beso,.. Novelesco amor desinteresado y puro como la plegaria de niño….

R.–El más bello de todos, Bueno, y que sucedió con la joven?

A.–Espérese usted, hombre; tenga usted paciencia». Mi romántica pasión y mi pobrecita novia, una chiquilla de quince años entonces, y que, entre paréntesis, está para casarse o debe haberse casado ya, se fueron…, «al abismo sin fondo del olvido» (Con broma enfática). Mi juventud desembocada, en su carrera, era natural, hacia daño a unos, la dañaban otros!

R.–Si, encantadora edad de peligros y riesgos; desenfrenada carrera que nos hace pasar al borde del abismo que no vemos, en cuyas orillas prodigiosamente guardamos el equilibrio; abismos que pueden sepultarnos en sus entrañas negras, estrellarnos en ellas!

A.- Alegres correrías de estudiantes que han cumplido con su deber; toda una juventud libre, bella y alegre, alegría que solo turbaba alguna que otra lágrima, al recordar nuestro hogar lejano, las cabezas blancas de nuestros padres o los ojos negros de nuestras hermanas …

R – Y caíste con esta señorona?

A.- María, Pobrecilla! Así se llamaba, así se llama. Porqué a las gentes que ya no queremos o que ya no forman parte integrante de nuestra existencia, les damos el mismo tratamiento que a los muertos?

R.-Y, en donde la conociste?

A.-En cualquier parte…. primero, citas, nuestro cariño oculto; deliciosos instantes el que nos embriagábamos los dos de amor y juramentos….

R.-Si….. Las eternas promesas que hacemos de querer siempre, de querer mucho, hasta la muerte: promesas que olvidamos en nuevos brazos y en amores nuevos para repetirlas, así, continuamente, por la necesidad que los hombres y las mujeres tenemos de engañarnos con la ideal quimera de que el amor es eterno….

A.-Eso me pasó a mí, eso nos pasó. Primero, un cariño sin límites, formidable….

R.-Y después, el cansancio y el hastío….

 

A.- Si… Los primeros disgustos completan el encanto. Ah! La reconciliación… después de muchos días de sufrir hondamente, de empezar a ceder, de ceder por complete, la reconciliación solemne…. nos echamos en cara ofensas mutuas, el odio que en el fondo de todo amor existe sale a flote…. es natural ese odio; es el espíritu que se revela esclavo contra la carne señora, y al fin el triunfo de esta; se olvidan las ofensas, se acalla la conciencia , y por oculto y poderoso impulso se acercan los Cuerpos, se juntan los labios, y un repique de besos, envuelto en caricias, celebra la eterna victoria del amor, EI horrible momento en que nos convencemos de que el tal amor nos es nocivo; pero que, sin embargo, nos hace falta para poder vivir . . .. Eso creemos, eh?

R.- Por supuesto…. que a los tantos años de la aventura sonreímos de nuestro candor. . . . La imaginación entra con mucho en las pasiones… Convéncete.

A – No, si estoy convencido.

R.-Ahora, hay amores ciertos, seguros

A – Los tranquilos.

R.-Eh, eh, Que nos estamos metiendo en unas profundidades en las que, más que en las pasiones, entra la imaginación!

A.- (Riendo de buena gana). Ja ….. ja….. ja…..  Que grandes psicólogos somos! eh?

R.-Oh, piramidales! ja….. ja….. ja…. Bueno, n en que acabó la aventura de doña María?

A.-En un año perdido.

R.-Hijo…. pues tú siempre nos narraste en tus cartas triunfos escolares portentosos.

A.- (Sonriendo con picardía.) Si (pausa). En un año perdido y muchas amarguras ganadas.

R.-Pues eres un granuja.

A.-Fui un granuja.

R.-Y, como te las compusiste para acabar con ella?

A.-No volví a verla; le escribí una carta sobre la que derrame muchas lagrimas, lagrimas de verdad, Rincón. Me entristecía pensar en aquella criatura que tendría que volver a lo de antes; en el fondo no era mala, una predestinada; pero más me entristecía mirar mi porvenir negro, espantoso, mi vida trunca, mi carrera inútil. No iba yo a enmendar las leyes humanas! verdad? Era una condenada al vicio, que volviera…. y ahí esta, supongo; no supe de ella más. Pobre mujer!

R.-De veras, pobre. (Pausa. No saben que decirse).

A.- Vaya. Dejemos pensamientos y recuerdos tristes! Venga usted a ver sus libros!

R.-Vamos….

A – En que piensa usted, hombre?

R.- (Seriamente) En mi hija.

A – No, hombre! No sea usted niño!

R.-Tienes razón, vamos a ver los libros.

(Salen).

JOSE J. GAMBOA

Revista Moderna, Ed. 1906

Anuncios

Acerca de tapanco

Un peatón que camina entre metáforas, código, sueños...convencido de que un paso, hace la diferencia al andar. Lo que nos resta de Patria, debemos defenderla! Para dejarle algo de sustancia de ella a nuestros hijos, algo de su esencia que nosotros disfrutamos un día a carcajadas...
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s