Boston, Withman: Hojas de hierba y llanto…

Dije que el alma no es más que el cuerpo,
Y dije que el cuerpo no es más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más que uno mismo,
Quien camina una milla sin amor, se dirige a su propio
funeral envuelto en su propia mortaja;

Y yo y tu, sin tener un centavo, podemos comprar lo más precioso de la tierra..

Withman

Muera el te, viva el café!

La corona británica había decretado que sus colonias debían pagar un
impuesto impagable. En 1773, los furiosos colonos del norte de América
arrojaron cuarenta toneladas de té, venido de Londres, al fondo de la bahía del
puerto. La operación fue cómicamente llamada Boston Tea Party. Y estalló la
guerra de independencia.
El café se convirtió en un emblema patrio, aunque de producto patrio no
tenía nada. Había sido descubierto, a saber cuándo, en una montaña de Etiopía,
donde las cabras comieron unos frutos rojos que las pusieron a bailar toda la
noche, y al cabo de un viaje de siglos había llegado a las islas del mar Caribe.
En 1776, las cafeterías de Boston se convirtieron en centros de conspiración
contra la corona británica. Y no bien se proclamó la independencia, el
presidente Washington atendía en una cafetería que vendía esclavos y café
cultivado por esclavos en las islas del Caribe.
Un siglo después, los conquistadores del Far West bebían café, no té, a la luz
de las hogueras de sus campamentos.

Withman

Ocurrió en Boston, en 1882.
La Sociedad de Nueva Inglaterra por la Supresión del Vicio logró evitar la
distribución de la nueva edición de «Hojas de hierba».
Unos años antes, Walt Whitman, el autor, había perdido su empleo cuando
apareció la primera edición.
Su exaltación de los goces de la noche resultaba insoportable para la moral
pública.

Eduardo Galeano, Espejos

“Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.”

Federico García Lorca

Anuncios

Acerca de tapanco

Un peatón que camina entre metáforas, código, sueños...convencido de que un paso, hace la diferencia al andar. Lo que nos resta de Patria, debemos defenderla! Para dejarle algo de sustancia de ella a nuestros hijos, algo de su esencia que nosotros disfrutamos un día a carcajadas...
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s