El Mexicano, psicología de sus Motivaciones…

A manera de introducción

El mexicano se mueve en un terreno inhóspito, carente de  seguridad; piso prestado, abonos que le brindan un anhelo de  seguridad mensual con fraccionadores disolutos. Pero a pesar de  todo siente que su territorio es de él. Espacio mamado a rajatabla pero a pesar de todo espacio vital. No es sustituible por condominios americanos o por departamentos a la manera de Canadá; este territorio tan debatido requiere un marco de agresión.

El cemento, la religión, los héroes cinematográficos, el programa de radio y la imagen preferida, su caja tonta, la televisión, no son sino profilaxia a su tragedia.

Ahí se le da una imagen diferida. “esperen un poco niños, el drenaje puede esperar, vamos a ver a Pedro Infante” o a lo mejor un programa de violencia. La frustración y la carencia engendran  violencia, policía, viajes a Europa o desesperación.

Frecuentemente coloca en la rama del pirú más próximo la soga del ahorcado que va a enhebrar el policía para matar a su hermano. “Soldado, qué tienes tú, soldado, que no tenga yo”.

Todo el tinglado tiene que llenarse para encubrir su drama de afeites, cabaret y danza ramplona. Carencias básicas, leche ausente; sustituto, pulque, cerveza y hermandad. Apariencia de convivencia, hermano querido a la luz del alcohol y la fritanga, a la postre hermanos odiados; atrás de las fritangas odio, rivalidad, recelo. Fritangas, fritangas, fritangas, fritangas, alimento sin proteína, tristeza, dolor y hambre.

“Tres días sin verte mujer, tres días llorando tu amor, hace tres días que no sé de ti.”

Cuando se logra sustituir la carencia se llega a lo cursi. Es preciso ponerse un puente dental de oro, hacer baile de quince años o adecuarse a la moda: tul, azahares, promesas, mentiras y sillas prestadas. Perros que se ensartan en la calle enfrente del beso fingido de los novios, dientes de oro con muchas caries.

Alguien nos indica cómo ser cursis, muy cursis y de la alta escuela; lámpara, lugar y estilo. Somos maestros de lo cursi (la, la, ta, tá). Desgraciadamente y con frecuencia, salimos de Beethoven para caer en Tchaikovski. Viene la lista: el rapto, muy por debajo quedan Capuletos y Montescos; llega la boda renacentista, en tela bordada, realidad de Oaxaca, que no se sabe si es cortina carmesí o sobrecama; después, padrinos de bautizo, confirmación, comunión o excomunión. En el camino muchas cosas: “El Santo”, cuya exclusión, sin máscara, nos obliga a pensar que somos incógnitos. Y no existe pero seguimos dominando en el “Salón México”, antro de nuestra disimulada masturbación; peseras y danzón. “Mi hijita, Le bendigo, hazlo sin ganas y satisface tus carencias.” ¡Oooh! “Pesos” de aquel entonces. Dos pesos por palo, la noche cinco. La Danzonera, danzonera “Bailamos, Almendras”.

Ocasionalmente vamos a la Delegación, la mordida no fue eficaz o el modo de otorgarla el adecuado; “sabadazo”, ¿en dónde está Netzahualcóyotl, en la periferia o en el centro? ¿Somos periféricos de nuestro centro o centro de nuestra periferia?, ¿de dónde nos vienen las nanas que cuidan a nuestros niños?, o ¿de dónde procede el dinero que encubre la miseria? Vamos y venimos, venimos y vamos, del sur al norte, de norte a sur. Desde Netzahualcóyotl hasta Tecamachalco hay una línea continua de privación, de carencia, de resentimiento y desde sur a norte una de culpa, de intelectualización, motivo del trabajo perdido. Somos los andrajosos y los lujuriosos, sur y norte. Imbéciles de un mismo destino.

Ausentes los machos, privadas de un ser que las proteja o de un pito que las penetre, las mujeres se dedican al chismorreo, a la carencia y al orgasmo inútil y puñetero; pareciera que frente a la ausencia dijeran: “Nos bastamos solas y sin macho” lo podemos mostrar en la Delegación, en el Ministerio Público, ante el juez y con cualquier prueba psicofisiológica de tipo orgásmico: aquí la rica se hace particularmente monótona, el chismorreo sustituye al tema, y así es nuestra vida, anécdota sin contenido, referencia sin información.

Así es nuestra vida, monotonía de chisme, ¡monotonía de chisme!, ¡qué cansado!, ¡qué cansado! Chisme de vecindad y pleitos de borrachos que no escuchan. Nos mandan a chingar nuestra madre pero a la postre la hemos chingado.

Viva México, hijos de la chingada.  1973

El Mexicano, psicología de sus

Motivaciones.

Santiago Ramírez

  1. Les recomiendo la lectua del importante libro de Santiago Ramírez: El mexicano, psicología de sus motivaciones…. http://fb.me/1Uk6vOobf

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Acerca de tapanco

Un peatón que camina entre metáforas, código, sueños...convencido de que un paso, hace la diferencia al andar. Lo que nos resta de Patria, debemos defenderla! Para dejarle algo de sustancia de ella a nuestros hijos, algo de su esencia que nosotros disfrutamos un día a carcajadas...
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