Ningún gobierno tiene la honestidad de decir: Reformo, para robar! ….

“Somos polvo y nada. 

Todo cuanto hacemos no es más que viento”. 

Tablilla de barro, destruída en Irak.

cesionenergetica 

   Resurrección de Lumumba

 

     El asesinato de Lumumba fue un acto de reconquista colonial.

Las riquezas minerales, cobre, cobalto, diamantes, oro, uranio, petróleo, dictaban órdenes desde el fondo de la tierra.

La sentencia fue ejecutada con la complicidad de las Naciones Unidas.

Lumumba tenía buenas razones para desconfiar de los oficiales de las tropas que decían ser internacionales, y denunciaba el racismo y el paternalismo de esta gente que reduce el África a la cacería de leones, los mercados de esclavos y la conquista colonial. Naturalmente, se entenderán con los belgas. Tienen la misma historia y la misma codicia por nuestras riquezas.

Mobutu, héroe del mundo libre, que atrapó a Lumumba y lo mandó triturar, disfrutó el poder durante más de treinta años. Los organismos internacionales de crédito reconocieron sus méritos y fueron generosos con él.

Cuando murió, su fortuna personal equivalía a poco menos que el total de la deuda externa del país al que había consagrado sus mejores energías.

Lumumba había anunciado:

Algún día la historia tendrá la palabra. No la historia enseñada por las Naciones Unidas, Washington, París o Bruselas. África escribirá su propia historia.

El árbol donde Lumumba fue atado y fusilado sigue estando en el bosque de Mwadingusha. Acribillado a balazos, como él, sigue estando.

 

                                Sankara

 Thomas Sankara cambió el nombre del Alto Volta. La antigua colonia francesa pasó a llamarse Burkina Faso, tierra de hombres honestos.

Tras el largo dominio colonial, los hombres honestos heredaron el desierto: campos exhaustos, ríos secos, bosques devastados. Uno de cada dos nacidos no llegaba vivo a los tres meses.

 Sankara encabezó el cambio. La energía comunitaria se puso al servicio de la multiplicación de los alimentos, la alfabetización, el renacimiento de los bosques nativos y la defensa del agua, escasa y sagrada.

La voz de Sankara multiplicó sus ecos desde el África hacia el mundo:

—Proponemos que se destine a la salvación de la vida en este planeta al menos el uno por ciento de las fabulosas sumas que se gastan estudiando la vida en otros planetas.

—El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional nos niegan fondos para buscar agua a cien metros, pero nos ofrecen excavar pozos de tres mil metros para buscar petróleo.

—Queremos crear un mundo nuevo. Nos negamos a elegir entre el infierno y el purgatorio.

Guerras mentirosas

  La guerra de Irak nació de la necesidad de corregir el error que la Geografía cometió cuando puso el petróleo de Occidente bajo las arenas de Oriente, pero ninguna guerra tiene la honestidad de confesar:

—Yo mato para robar.

Numerosas hazañas bélicas ha cumplido y seguirá cumpliendo la mierda del Diablo, como las malas lenguas llaman al oro negro. Una multitud perdió la vida en Sudán, entre fines del siglo veinte y principios del veintiuno, en una larga guerra petrolera que se disfrazó de conflicto étnico y religioso. Torres y taladros, tuberías y oleoductos brotaban, por arte de magia, sobre las aldeas incendiadas y los cultivos aniquilados. Y en la región de Darfur, donde continuó la carnicería, los nativos, todos musulmanes, empezaron a odiarse cuando se supo que podía haber petróleo bajo sus pies.

También dijo ser guerra étnica y religiosa la matanza en las colinas de Ruanda, aunque matadores y matados eran todos católicos. El odio, herencia colonial, venía de los tiempos en que Bélgica había decidido que eran tutsis los que tenían vacas y hutus los que trabajaban la tierra, y que la minoría tutsi debía dominar a la mayoría hutu.

En estos años, otra multitud perdió la vida en la República Democrática del Congo, al servicio de las empresas extranjeras que disputaban el coltán. Este mineral raro es imprescindible para la fabricación de teléfonos celulares, computadoras, microchips y baterías que usan los medios de comunicación, que sin embargo se olvidaron de mencionarlo.

  Adivinanza

   Son los mimados de la familia.

Son glotones, devoran petróleo, gas, maíz, caña de azúcar y lo que venga.

Son dueños del tiempo humano, dedicado a bañarlos, a darles comida y abrigo, a hablar de ellos y a abrirles caminos.

Se reproducen más que nosotros, y ya son diez veces más numerosos que hace medio siglo.

Matan más gente que las guerras, pero nadie denuncia sus asesinatos, y menos que nadie los periódicos y canales de televisión que viven de su publicidad.

Nos roban las calles, nos roban el aire.

Se ríen cuando nos escuchan decir: Yo manejo   

Julio César

  Lo llamaban el calvo putañero, decían que era el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos. Fuentes bien informadas aseguraban que había estado encerrado varios meses en el dormitorio de Cleopatra, sin asomar la nariz.

Con ella, su trofeo, regresó a Roma desde Alejandría. Y coronando sus campañas victoriosas en Europa y en África, rindió homenaje a su propia gloria mandando al muere a una multitud de gladiadores y exhibiendo jirafas y otras rarezas que Cleopatra le había regalado.

Y Roma lo vistió de púrpura, la única toga de ese color en todo el imperio, y ciñó su frente con corona de laurel, y Virgilio, el poeta oficial, cantó a su estirpe divina, que venía de Eneas, Marte y Venus.

Y poco después, desde la cumbre de las cumbres, se proclamó dictador vitalicio y anunció reformas que amenazaban los intocables privilegios de su propia clase.

Y los suyos, los patricios, decidieron que más vale prevenir que curar.

Y el todopoderoso, marcado para morir, fue rodeado por sus íntimos y su bienamado Marco Bruto, que quizás era su hijo, lo estrujó en el primer abrazo y en la espalda le clavó la primera puñalada.

Y otros puñales lo acribillaron y se alzaron, rojos, al cielo.

Y allí tirado quedó el cuerpo, en el suelo de piedra, porque ni sus esclavos se atrevían a tocarlo.

Espejos, Eduardo Galeano

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Acerca de tapanco

Un peatón que camina entre metáforas, código, sueños...convencido de que un paso, hace la diferencia al andar. Lo que nos resta de Patria, debemos defenderla! Para dejarle algo de sustancia de ella a nuestros hijos, algo de su esencia que nosotros disfrutamos un día a carcajadas...
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