Corazón de pollo, y Mamá Gallina…

“Corazón de pollo le llaman al corazón blando, pero será blando”…?

Mi casa es un espacio donde todavía revuelan la paloma morada, las ardillas se desprenden de rama en rama; comiendo algunos frutos de temporada. El cenzontle, descansa a veces del ajetreo sonoro de la semana, y algún colibrí todavia posa en alguna flor; del pequeño jardín donde cuelgan las enramadas…

Toda la vida hemos convivido con algunos animales domésticos, unos con mayor cercanía han compartido este breve paso por la vida. Perros, gatos, asnos y caballos han comprobado su nobleza y fidelidad que ha quedado grabado en el historial familiar.
Pero no me había tocado ver el comportamiento de los animales de corral que siempre han convivido con nosotros. Tal vez este relato sirva para algún médico veterinario, no prentendo que sea un relato de los “tres cochinitos”, ni mucho menos; enarbolar un corazón de pollo que lloriquea en un trance sentimental…

La “guinica”(Gallina de cuello empelonado y copete emplumado, la deslindo completamente del Grupo Atlacomulco), se volvió culeca, que es el proceso donde las gallinas están preparadas para empollar o hacer su nido, andaba ocupando el espacio de las ponedoras, y mi madre que es una experta en esos menesteres; le preparó algunos huevos e hizo su nido de hojas secas de plátano.

Como todas las gallinas cumplió su periodo de “incubación” que oscila aproximadamente en dos semanas, antes de eso, pegó un grito algo extraño y solo vimos que había chocado con una lámina de aluminio que tenía como puerta. Tal vez eso o alguna enfermedad le hizo cojear.
La guinica tuve tres polluelos hermosos, pero siguió cojeando y permanecía echada cerca de sus pollos, vigilando el descubrir del mundo de estos lindos animales.
Acudí con el veterinario y me recetó un polvo para suministrarle oralmente, y la guinica seguía igual. Inclusive fue empeorando hasta ir inmovilizando su andar con los polluelos.
Ya no rascaba las hojas, para que sus críos se acercasen a comer insectos, solo vigilaba y extendía las alas cuando éstos acudían a refugiarse en sus plumas al caer la tarde.
La última semana estuve suministrando el medicamento sin ningún progreso, su cuerpo se tornó más delgado y con cierto color oscuro; hacía esfuerzos por comer y beber con normalidad. Llegué a diagnosticar en mala broma, que padecía de un “transtorno postparto”. Pero esto parecía más grave y lo era…

Ayer, al caer la tarde, le dí su medicina en agua, acaricié sus patas tercas e inmóviles, mientras sus polluelos la rodeaban como pidiendo cobijo para dormir…. Mamá nos llamó muy noche, anunciando que había muerto, acudimos con cierta nostalgia pues era admirable su instinto maternal de mamá gallina. Su resistencia a la muerte, cuando su cuerpo estaba en un noventa por ciento yerto… Era una falsa alarma, cuando menos lo fué por un breve momento, mi Padre la levantó y abrió los ojos,.. Más tarde “lloraban” sus críos, como de frío, temí lo peor y allí estaba su cuerpo tendido…los polluelos seguían buscando en el cuerpo muerto a mamá gallina. Y mi corazón de pollo desgranó una lágrima….Para guardarla en el tiempo.

Doropeaton

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Acerca de tapanco

Un peatón que camina entre metáforas, código, sueños...convencido de que un paso, hace la diferencia al andar. Lo que nos resta de Patria, debemos defenderla! Para dejarle algo de sustancia de ella a nuestros hijos, algo de su esencia que nosotros disfrutamos un día a carcajadas...
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