2016- 2017: “Aquí donde el mar acabó y la tierra espera”. J. Saramago

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«El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando a pastar la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer. Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después del destete eran vendidos a los vecinos de la aldea, Azinhaga de nombre, en la provincia del Ribatejo. Se llamaban Jerónimo Meirinho y Josefa Caixinha esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro. En el invierno, cuando el frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros se helaba dentro de la casa, sacaban de las pocilgas a los lechones más débiles y se los llevaban a su cama. Debajo de las mantas ásperas, el calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta. Aunque fuera gente de buen carácter, no procedían así por delicadeza de alma compasiva: lo que les preocupaba, sin sentimentalismos ni retóricas, era proteger su pan de cada día, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no aprendió a pensar más de lo indispensable”…. Así comienza Saramago su discurso al recibir el premio nobel de literatura en 1998.

El 2016 se esfuma como vela parpadeante frente a una brisa fría. Y este mundo convulsionado nos deja lecciones y retos que enfrentar.  Circunstancias con expectativas desafiantes a nivel personal y de grupo. Saramago nos alecciona en un ambiente campirano, lleno de carencias y necesidades desafiantes. Pero también nos muestra una cultura del trabajo que urge rescatar y ponerla de ejemplo, frente a una juventud que flota en un escenario virtual; que la hace vivir a prisa y aislada.

Rescatar al hombre de trabajo, rescatar al hombre de valores; sin perder de vista los entretejes de la especie y las contradicciones que lo envuelven como humanidad.

Paz, sencillez, abrazo… que ese sea el sabor de las uvas de la mesa donde todavía puedan servirse y que donde falten; haya también humanidad para no ser indiferentes. (“Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran”).

UN MEJOR 2017, SALUDOS Y ABRAZOS PARA TODOS!!

Doropeaton

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Acerca de tapanco

Un peatón que camina entre metáforas, código, sueños...convencido de que un paso, hace la diferencia al andar. Lo que nos resta de Patria, debemos defenderla! Para dejarle algo de sustancia de ella a nuestros hijos, algo de su esencia que nosotros disfrutamos un día a carcajadas...
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