Recadito digno a Excelsior… Venezuela vive!

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La presente es una respuesta a los mentirosos del diario Excélsior, el segundo rotativo de mayor tiraje en México. El pasado 3 de marzo de este año, los asalariados del Grupo Imagen desplegaron un reportaje plagado de falacias e imprecisiones con el título “Mexiclaps (sic), alimentos mexicanos en el nuevo escándalo de Maduro”. Al igual que otros medios de la oligarquía de ese terruño como El Universal, Televisa o TV Azteca, Excélsior hace su papel de caja de resonancia de las Operaciones Psicológicas de la CIA en América Latina. Como en Venezuela no rematamos nuestros hidrocarburos al mejor postor foráneo, como sí lo hizo la burguesía mesoamericana durante este sexenio, somos el estridente “mal ejemplo” en el pretérito patio trasero del Tío Sam.

Primero estudiemos un poco la historia de este mecanismo de propaganda de la oligarquía de ese país. Excélsior nació el 18 de marzo de 1917. Fue una empresa del periodista Rafael Alducín, quien murió a un poco más de un lustro de gestión -a los 35 años de edad- y su familia quedó a cargo del periódico. Después de atravesar serios problemas financieros, Excélsior se convirtió en una cooperativa de trabajadores en 1932. En 1968, con el arribo de Julio Scherer a la dirección, el diario se transformó en un nicho de pluralidad y cuestionamiento -sin precedentes- en el México del todopoderoso PRI (Partido Revolucionario Institucional). Durante el sexenio de Luís Echeverría, la cúpula política del tricolor instigó una “rebelión” en Excélsior con el objetivo de sacar al incómodo Scherer de la jefatura del rotativo. Eso se conoció como “El Golpe a Excélsior”, perpetrado en 1976. Desde entonces, la publicación se hizo un apéndice comunicacional del infame PRI y su casta corrupta. En 2006, Excélsior fue adquirido por el Grupo Imagen, propiedad de Olegario Vásquez Raña, y en la actualidad es uno de los medios más activos en contra de la Revolución Bolivariana. Antes vocero del mañoso PRI, hoy “tentáculo” de la tecnocracia entreguista de la iniciativa privada derivada del oprobioso ITAM, que en Venezuela sería un híbrido entre la Santa María, la Metropolitana y el IESA. Voilá!

Con tamaño prontuario reciente, no es sorpresa que Excélsior ataque a Venezuela de manera inmisericorde. Su última “patada de ahogado” está consagrada a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), instrumento emprendido por el Gobierno Bolivariano para combatir la guerra económica. Empresarios y comerciantes parásitos de nuestra nación, acaparan alimentos y demás productos necesarios para la vida cotidiana con el fin de crear malestar en la población y desestabilizar a Venezuela. Otro frente del insidioso boicot patronal contra los ciudadanos, es la especulación con los precios a través de la utilización del marcador artificial de Dólar “Narco” Today para fijar importes cada vez más delirantes. Debido a esto, una botella de refresco de dos litros que en México cuesta 25 pesos (31,3% de un día de salario mínimo allá), en Venezuela se cotiza hasta en siete jornadas de emolumento básico. Para quienes no lo sepan, los CLAP -primordialmente- son sistemas de distribución de alimentos que van directo al consumidor final y eliminan las redes de intermediarios (*). O sea, la persona recibe en la puerta de su casa -cada 15 ó 20 días- una despensa para su grupo familiar. El pago de la misma se concreta en efectivo -al momento de su adjudicación- o previo depósito bancario; los productos CLAP pueden venir en una bolsa (como es nuestro caso) o en una caja. Ahora contemplemos cuáles son las falacias de Excélsior.

Según el pasquín mexicano: “(…) En la entrega de bolsas Clap, en teoría un mecanismo de defensa a la soberanía alimentaria, no solo han ‘aparecido’ productos mexicanos, sino que estos mismos productos, que llegan a parte de la población venezolana a través de una tarjeta proporcionada por el gobierno, ya se venden en el mercado negro de ciudades como Maracaibo, en el estado de Zulia (…)”.

Para empezar, habrá que inquirir a los coprófagos de Excélsior lo siguiente: ¿cuál es el problema de que haya productos mexicanos en las bolsas de los CLAP? Primero, esos alimentos fueron comprados por el Estado venezolano a empresas aztecas. ¡Nadie nos regalo nada! Segundo, tenemos a un Presidente Obrero que sí se preocupa por su pueblo y busca los alimentos donde estén, así haya que importarlos. Tercero, es mentira que para tener acceso a los CLAP se necesite de una tarjeta. El lanzamiento del Carnet de la Patria, palangristas de Excélsior, vino mucho después de la implementación de los CLAP, en marzo de 2016; el carnet es un instrumento para censar a los ciudadanos y optimizar el alcance de las misiones sociales de la Revolución en el contexto de una plataforma digital. Dejen de estar propalando chismes de peluquería, marionetas de Excélsior. Cuarto, si los artículos de los CLAP “aterrizan” en el mercado negro, es por culpa de los bachaqueros o contrabandistas de alimentos que se los llevan a Colombia para venderlos más caros. Ése es otro eje de la guerra económica: la extracción de comestibles. ¡Sean serios!

Más adelante, nos topamos con más disparates en la nota de Excélsior: “(…) Como solución a la grave crisis que enfrenta el país desde hace varios años [,] el Gobierno implementó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción [CLAPs] [sic] que se encargan de distribuir alimentos con precios subsidiados, administrados por ‘amigos del gobierno’ y cuyo acceso se restringe a simpatizantes chavistas (…)”.

Habrá que aclarar algunos puntos, títeres de Excélsior: son alimentos a precios justos. No están sometidos a los márgenes de usura de nuestros empresarios y comerciantes locales, los cuales van desde 500 hasta 100.000%. No es una “crisis”, es una guerra económica auspiciada desde Washington y ustedes lo saben muy bien, mas lo callan porque les pagan por eso, ¿verdad? El hilo conductor de los CLAP son los Consejos Comunales, órganos del poder popular donde no sólo participan chavistas o “amigos del gobierno”: hay bastante gente de la oh-posición que hace vida en esas organizaciones de la democracia participativa. ¿Que el acceso a los CLAP es nada más para simpatizantes del chavismo? Pues hasta el escuálido más recalcitrante se sonrojaría al leer ese dislate. Con estos ojos hemos atisbado a cientos de oposicionistas beneficiados por los CLAP: odian a Chávez, odian a Maduro y hablan pestes de nosotros, pero tienen su alimentación esencial garantizada en Revolución. Y están en su legítimo derecho porque la izquierda gobierna para todos, no para un grupito, mamarrachos de Excélsior. Cómo les da urticaria eso, ¿no? Ah, se nos olvidaba: se escribe CLAP y no “CLAPs”, marionetas del Pentágono. En vez de estar platicando sandeces de nosotros, contraten a un buen corrector de estilo, ¿vale?

Párrafo tras párrafo, el ridículo texto del “folletín” mesoamericano se desploma por su propio peso: “(…) Varias son las preguntas que se hacen los venezolanos, ¿cómo se filtraron estos productos mexicanos a las no tan soberanas bolsas Claps? [sic], ¿quién se beneficia de los contratos millonarios aprovechándose de las diferentes paridades con las que se hacen las negociaciones?, y finalmente ¿cómo llegaron a las calles? (…)”.

Les respondemos, malinches. Los productos fueron adquiridos por el Estado venezolano a empresas mexicanas. En vista de que la producción local no se da abasto para los CLAP, se ha optado por esa elemental alternativa. ¿Qué tiene eso de malo? Los primeros beneficiados, desde luego, han sido ustedes y su clase empresarial. Esas bolsas -con artículos foráneos- siguen siendo igual de soberanas ya que fueron canceladas con dólares de la renta petrolera; divisas provenientes de la venta de un recurso natural no renovable perteneciente a todos los venezolanos. Por desgracia, allá en México no pueden declamar lo mismo acerca del “oro negro”, ¿verdad?

De acuerdo con Excélsior, los CLAP han fracasado (¡!). Entre otros motivos infundados, enumeran esto: “(…) Un 74 por ciento de la población no ha recibido la visita de los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción, grupos comunitarios que distribuyen los alimentos con precios subsidiados, de acuerdo con el estudio de la firma Hinterlaces (…)”.

Los palangristas de rigor se basan en una solitaria encuesta con el propósito de descalificar a los CLAP. ¡Bravo! Primero, el estudio de opinión que cita Excélsior es de julio de 2016 (**), c’est-á-dire, a sólo tres meses de establecerse los Comités. ¿Por qué no se presentó una medición más actualizada? ¿No es ésa la labor de los periodistas investigadores y serios? ¡Bueh! Puesto que los de Excélsior son tan patitos (piratas) y holgazanes, vamos a hacerles la chamba. La encuesta más fresca de Hinterlaces sobre los CLAP (12/03/2017), establece que 58% de los venezolanos está de acuerdo con los Comités y 53% ha sido beneficiado (***). ¿Cómo la ven, “sicarios de tinta” de Excélsior? Al momento de redactar estas líneas, los CLAP cubren a cuatro millones 600 mil familias venezolanas. Si consideramos que un núcleo hogareño promedio está compuesto de cinco miembros, ese dato nos brinda una proyección del enorme alcance de este programa insignia de la Revolución. ¡La bajeza ética de ustedes no tiene parangón!

Como era de imaginarse, Excélsior regurgita los sempiternos pretextos de la derecha vernácula con el ánimo de escamotear la verdad: “(…) los productores sostienen que la falta de divisas para importar materia prima imposibilita sus operaciones. Francisco Martínez, presidente de Fedecámaras [principal gremio empresarial venezolano], aseguró recientemente que ‘más del 85 por ciento de la industria’ está paralizada (…)”.

Se nos cae la lengua de sostenerlo: nuestra clase empresarial-comerciante parasitaria e inoperante, ha obtenido del Estado venezolano más de 60 mil millones de dólares, desde 2012. Una porción de ese dinero la destinó a la obtención de productos que después escondió o fugó hacia Colombia; la tajada restante la utilizó para especular en el mercado negro de divisas y sacar rédito del “arbitraje”. La “lloradera” de la supuesta sequía de dólares ya nadie se la traga, payasos de Excélsior. ¡Dan flojera!

Siguiendo con los desvaríos de estos tarifados del Imperio, tanto “caradurismo” al calumniar no para de asombrarnos: “(…) Por si fuera poco, el presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, anunció hace unos días que solo recibirían las bolsas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, quienes posean el “Carnet de la Patria”. Esto molestó sobre todo a la oposición al régimen de Maduro, quienes ven en la medida, uno, que pretendan un censo obligado para acceder a los alimentos, cuando es deber del gobierno venezolano garantizarlo; y dos, que dicho carnet no está estipulado en ningún punto de la actual Constitución (…)”.

Primero, es falso de toda falsedad que sólo los que dispongan del Carnet de la Patria tengan derecho a los CLAP. Eso nunca ha acontecido. El carnet sí servirá, en un futuro próximo, como medio de pago alterno -no exclusivo- en el marco de los Comités. Debido a que el documento de marras dispone del código QR (Quick Response o Respuesta Rápida), éste podrá usarse para cancelar las bolsas o cajas de los CLAP como si se tratase de una tarjeta de débito. ¿Queda claro, monigotes de Excélsior? Segundo, ni ustedes se ponen de acuerdo para estructurar una tramoya como ésta contra los CLAP. Al principio, espetan que los CLAP sólo son para quienes ostentan “una tarjeta proporcionada por el gobierno” y más adelante salen con la “perla” de que “Maduro anunció hace unos días que nada más recibirán los CLAP quienes posean el Carnet de la Patria” (¿?). ¿Y entonces? ¿No y que era obligatorio desde el comienzo lo del carnet para hacerse de la bolsa? ¿O es a partir de la declaración de Maduro? ¡Qué desastre ustedes! Para mentir hay que tener buena memoria, ¿cierto?

Para concluir un trabajo periodístico tan mediocre y deleznable, nada mejor que estos espasmos sintagmáticos de cierre: “(…) Lo que más llama la atención de este nuevo escándalo, es que de a poco el chavismo fue cancelando relaciones comerciales con México, y en los últimos meses tanto Hugo Chávez, como Nicolás Maduro, han calificado a los mexicanos como ‘los cachorros del Imperio’, ahora les compren comida y la incluyan en las nuevas y polémicas bolsas alimenticias del bolivarismo (…)”.

Primero, palangristas de Excélsior, las relaciones de Venezuela con México serían maravillosas si no fuese por tantos presidentes lacayos que los han gobernado a ustedes, en los últimos 45 años. Aunque la decadencia ha sido más acelerada desde Fox hasta Peña Nieto. Cada uno es más pitiyanqui que el anterior. El PAN y el PRI han sido epicentros -en México- de la conspiración internacional contra el proceso bolivariano; varios liderazgos de partidos de la derecha venezolana han sido entrenados -en técnicas terroristas- por personajes del PAN (Partido Acción Nacional), verbigracia. Cuando Chávez platicaba de “cachorros del Imperio”, se refería a un apátrida senil como Vicente Fox. A un genocida y beodo como Felipe Calderón. A un zopenco y analfabeta funcional como Enrique Peña Nieto. El pueblo mexicano combativo que no se rinde y persigue derrocar a la abyecta plutocracia, merece nuestra plena admiración, solidaridad y cariño. Reiteramos a los “lamesuelas” de Excélsior: la comida la pagamos con dólares de la renta petrolera porque los hidrocarburos son de todos los venezolanos. Por desgracia, allá los traidores entregaron el “oro negro” al capital extranjero y con la complicidad de “periodistas” cipayos del Tío Sam como ustedes.

Los “caras de patineta” de Excélsior deberían ocuparse más de los graves problemas de nuestro México: las 30 mil desapariciones forzadas desde 2007; los 43 de Ayotzinapa; los grandes evasores tributarios; la farsa de la lucha contra el narcotráfico; la Reforma Energética (privatización de la industria petrolera y eléctrica); la Reforma Laboral (precarización del trabajo); la Reforma Educativa (privatización de la educación); entre otras desesperadas medidas de la deshilachada economía neoclásica. Evidentemente, el ataque a los CLAP no es gratuito y su arista más notoria es a lo interno del territorio mesoamericano: dañar la imagen de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y evitar su inminente triunfo en 2018. Esa pesadilla atormenta los sueños de la anquilosada oligarquía azteca y ésta la refleja en su prensa panfletaria. Mientras arriba esa jornada de victoria popular en nuestro México, los CLAP continuarán fortaleciéndose y derrotando la guerra económica en Venezuela. ¡Los coprófagos y palangristas del Excélsior no pasarán! ¡Viva la Patria Grande!

P.D. Felicitamos a nuestra valiente Canciller, Delcy Rodríguez, por su extraordinaria defensa de la Patria ante los ataques de Luis Almagro y los gobiernos lacayos de EEUU en la OEA. También saludamos las magistrales intervenciones del profesor Samuel Moncada en el organismo hemisférico de marras. Condenamos la violencia de la MUD y sus grupos terroristas, los cuales están financiados por el Departamento de Estado yanqui.

(*) La piedra angular de los CLAP es trascender la mera distribución y configurar polos de agricultura urbana que cimenten el sendero a una genuina soberanía alimentaria, entre otros objetivos.

Por: Adán González Liendo

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Un peatón que camina entre metáforas, código, sueños...convencido de que un paso, hace la diferencia al andar. Lo que nos resta de Patria, debemos defenderla! Para dejarle algo de sustancia de ella a nuestros hijos, algo de su esencia que nosotros disfrutamos un día a carcajadas...
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